lunes, 29 de abril de 2013

Las ideas están a nuestro alrededor. Sólo hay que saber aprovecharlas.


 Aprovechar el momento en que se vive, el contexto donde estamos inmersos (ya sea social, político, económico, o cultural) es una poderosa herramienta de la que disponen los creativos, pero que no todas las marcas saben capitalizar a su favor.No estamos hablando de las campañas que se suben a las tendencias culturales en boga (y no siempre a tiempo). Hablamos de algo que requiere olfato, oídos atentos y reflejos rápidos, en tanto que se trata de aprovechar un hecho imprevisto. En otras palabras, sentido de la oportunidad.Te propongo revisar algunos ejemplos muy recientes de cómo algunas marcas atentas a estas oportunidades pueden sacar buen partido de ellas. Incluso asumiendo riesgos.

Caso 1: Colchones DESS

Todos sabemos que España está pasando por una aguda crisis económica, de la cual los bancos no son ajenos. La desconfianza hacia las entidades financieras es uno de los factores que allí le quitan el sueño a la gente, como también pasó en la Argentina. Ni lerda ni perezosa, la marca de colchones DESS ha lanzado a la venta un innovador producto que, aseguran, viene a solucionar este problema: el primer colchón con caja fuerte incorporada. Para tener tu dinero cerca de ti y lejos de los bancos, como se explica en la comunicación desarrollada por su agencia de publicidad, la que también es responsable de la idea del producto.

La campaña parodia la publicidad de las entidades financieras, denominando al colchón como “Caja de Ahorros Mi Colchón”. El propietario de la empresa es presentado como el supuesto presidente de esa entidad financiera, y en la web de la marca se incluye una calculadora en la que el resultado siempre es idéntico, independientemente del plazo del depósito. “La Caja de Ahorros Mi Colchón ni quiebra, ni se fusiona ni baila al son de los mercados”, aclaran los mensajes.

La iniciativa es un excelente ejemplo de cómo una marca puede dar vuelta una situación coyuntural desventajosa, convirtiendo la crisis en una oportunidad de negocio. O, al menos, posicionando a la marca en un sitial de liderazgo e innovación. Porque si bien DESS asegura que se trata de un producto real, que está a la venta, creo que el mismo resultado se obtendría aunque se tratase simplemente de una broma.




Caso 2: Legalicemos

Mientras en el Uruguay se debate sobre la legalización de la marihuana, la agencia Plutón del vecino país lanzó una oportuna campaña para presentar la nueva colección Otoño-Invierno 2013 de la marca de jeans Uniform.
Bajo el lema “Legalicemos”, la campaña continúa su estrategia de vincular a Uniform con las últimas tendencias mundiales, los movimientos sociales y el sentir de las nuevas generaciones. He aquí el texto de una de las piezas, orientada a un público joven de ambos sexos:

LEGALICEMOS:
Las llegadas tarde. Las medias con agujeros. El jabón con pelos.
El malhumor una vez por mes. Vivir con los padres hasta los 40.
Los postres en las dietas.
Las mentiras en la cama. Copiarse en los exámenes. La muñeca inflable.
El casamiento de a tres. El aliento mañanero. Depilarse sólo en enero.
Los cierres bajos. La pelusa en el ombligo. Bañarse de a dos.
Hacer cucharita con un amigo. Los malos bailarines. Los eructos en la mesa.
La media hora de siesta. Las fotos feas de perfil. Salir con un veterano.
Hablar con la boca llena. Mentir en el curriculum. Los dedos en la nariz.
El feriado por resaca. Hablar con el conductor. No usar ropa interior.
Olvidarse los cumpleaños Los baños mixtos Los videos de parejas.
Contar los secretos de otro. Los ojos rojos. El pis en la ducha.
El baño polaco. Los reencuentros con un ex.
Legalicemos lo que haya que legalizar.
Uniform.

Cabe destacar que esta campaña obtuvo dos bronces en TV y Prensa y fue reconocida como Mejor Dirección de Arte y Mejor Redacción en el reciente Festival Desachate del Uruguay, el equivalente a los Premios Diente que entrega en la Argentina el Círculo de Creativos.


Caso 3: ¿Coca-Cola incita a la gente al levantamiento?

Curiosa, ingeniosa y sobre todo polémica esta campaña de Coca-Cola Iberia. Continuando con su estrategia de promover un estilo de vida saludable, la compañía acaba de lanzar una acción publicitaria en la TV que invita a la sociedad española a “levantarse”… contra el sedentarismo.
Curiosa, porque no deja de ser paradójico este propósito saludable en la estrategia de una bebida azucarada. Polémica, porque juzgada a la luz de la situación social que vive actualmente este país (algo por cierto inevitable), es imposible no hacer una doble lectura del mensaje. Basta pensar en las masivas protestas de los “indignados”, jóvenes y no tan jóvenes que no sólo cuestionan al gobierno español, sino al sistema económico donde está inserto.


Sea como fuere, creo que resulta loable que una empresa de semejante tradición y envergadura mantenga la cintura necesaria para adaptarse a los cambios y seguir en la cresta de la ola.
Y un último dato: si bien se trata de una campaña 100% española, ya está siendo adaptada para emitirse en otros países. ¿Liderará la marca que es emblema del capitalismo las rebeliones populares en todo el mundo?



lunes, 8 de abril de 2013

Viral no se nace, se hace


Con el auge de las redes sociales, cada vez es más habitual que un anunciante le pida a su agencia que cree un viral para su marca. Es como que está de moda, ¿viste?
Esta situación está brillantemente ilustrada en este hipotético diálogo publicado por Borja Usandizaga, en la web de la revista española Anuncios que, más allá de lo gracioso, nos invita a hacer algunas reflexiones serias:

-Mmmm, estaba pensando… Porque yo también pienso ¿sabés? Quiero conseguir notoriedad para mi marca en internet. Que salga en Facebook, Twitter y todas esas cosas. Un video que a la gente le haga gracia y que lo comparta.

-¿Un viral? Pero es que no se puede hacer un viral así...

-¿Por qué no? Nike tiene uno.

-Sí, pero ¿vos hacés lo que hace Nike?

-¿Zapatillas?

-Nooo, quiero decir, su publicidad, su comunicación, crear un vínculo con los consumidores, tener un estilo…

-¿Qué tendrá que ver eso? Ah, y quiero que se vea bien el logo. Nada de cámara movida. Y a ver si podemos ir viendo cosas mañana.

Pues no. Así no funciona esto. De hecho, nadie sabe muy bien cómo funciona. Pero así, seguro que no. Porque no se puede hacer un viral. Lo que se hace es un video y es la gente quien lo hace viral. Lo comparte porque le resulta divertido, le sorprende o le gusta por algo.

Aquí pongo un claro ejemplo de un video que -sin saber muy bien por qué- se ha hecho viral. Es de una empresa de animación, diseño gráfico e ilustración de Gran Bretaña. Se mueve entre lo psicodélico y lo grotesco. Es muy raro. Pero lo curioso es que resulta extrañamente adictivo de ver. Y parece que gusta: lleva más de 5 millones de reproducciones hasta el momento.


De acuerdo, puede que haya otros mejores circulando por Internet, pero este es el que acompañaba la nota y preferimos mantenerlo. Después de verlo ¿seguís pensando que un viral se hace?
Cuando quieras un viral, mejor consultá con tu agencia de publicidad. No es cuestión de hacer cualquier cosa graciosa: debe tener relación con tu marca y sus consumidores.
Y por último, tené en cuenta que no siempre un viral es más barato que un comercial de TV. Vas a ahorrar bastante en la pauta de medios, seguro. Pero tené en cuenta que para que un video se convierta en viral, debe ser ingenioso, sorprendente, impactante. Y lograr eso requiere a veces destinar a la producción un presupuesto similar al de un spot televisivo. Sin contar que también hay que pagar honorarios de locutor, si lo hubiere; y los derechos a SADAIC, si lleva banda musical.
Eso no quiere decir que no valga la pena intentarlo!! Pero al menos sabiendo qué terreno estamos pisando. En próximas entregas seguiremos dando algunas pautas para que un video se convierta en viral. Hasta entonces.




jueves, 14 de marzo de 2013

La creatividad basada en la data es una creatividad mediocre.


Quienes trabajamos (seriamente) en publicidad no renegamos de los estudios de mercado ni de los testeos. Pero los consideramos una herramienta, no las tablas de la ley.
La data debe ser precisamente eso, una herramienta. Para no convertirse en el refugio o la justificación de los que no se animan a tomar riesgos.
Veamos lo que opina al respecto Adam Kleinberg, CEO de Traction, una agencia de publicidad interactiva con sede en San Francisco, en una nota publicada en la revista Advertising Age.

Basar todo su marketing en la data no es una solución creativa.
Hace algunas semanas, pude escuchar accidentalmente a un colega de otra agencia jactarse de que “la data conduce cada pieza creativa que producimos hoy en día”.
Mi reacción inmediata fue: “Ah, bueno. Su creatividad debe ser muy mala”.

Los publicistas estamos en este negocio para vender cosas. Ayudamos a nuestros clientes a afilar sus mensajes para que llamen la atención de sus consumidores. Lo hacemos con mayor efectividad cuando esos mensajes son verdaderos.
Por cierto, los mismos clientes son nuestros consumidores, así que es tentador crear un mensaje que apunte a ellos. Y con los marketers que se derriten viendo el potencial de la gran investigación, muchas agencias están ansiosas por armar una historia que esos consumidores estén deseosos de oír.
De ahí proviene la noción de que toda la creatividad debería basarse en la data. Pero… ¿debería?

Por cierto, la data tiene su lugar. Las agencias que usan estadísticas de Nielsen (o el que fuera) para apoyar recomendaciones estratégicas no hacen nada novedoso.
Las oportunidades más nuevas, como la publicidad dinámica creativa que optimiza los mensajes, las ofertas y aún las imágenes en tiempo real en respuesta a la data, pertenecen claramente a las herramientas de los marketers directos.
Pero asegurar que toda la creatividad debería estar orientada por la data es condenar a una marca a la parte media del paquete. La data puede ayudar a evitar riesgos (si no se la malinterpreta). Puede ayudarlo a incrementar las ganancias. Y, si usted es afortunado, puede conducirlo a un contundente momento de aprobación.
Pero los insights son raros. Y el insight es vital. A veces la data provee insight. A veces provee confusión.

El insight sólo puede aparecer de las entrañas de un redactor experimentado –o incluso del capricho de un programador joven- como también puede aparecer en la mente de un analista de datos subido a una resma de hojas llenas de cifras.
Usted puede encontrar un insight en la ducha antes que en una de esas hojas.
La data no le dice si debe contratar a una celebridad. La data no le dice que debe inventar la Nike Fuel Band (http://www.nike.com/us/en_us/c/nikeplus-fuelband).
Cuando mi agencia creó una campaña para Adobe alrededor de un juego llamado “Real por Fake?”, no hubo ninguna data involucrada. Alguien tiró la idea en un brainstorming y nuestro director creativo dijo: “¡Eso es!”. Ese programa ha sido el soporte principal de los esfuerzos globales de marketing de Adobe desde 2008.

Años atrás, antes de entrar en el negocio, conseguí un trabajo como broker, en el que permanecí durante algunos meses. Lo primero que nos enseñaron fue aconsejar a nuestros clientes que diversificaran sus portfolios.
Ese portfolio podría ser más conservador y arriesgado, dependiendo del lugar, los objetivos y el status financiero de la persona, pero siempre debe ser diversificado. Los marketers necesitan adoptar el mismo approach.

Muchos usan el modelo 70/20/10 para ubicar los fondos, dividiéndolos entre los ya probados, los “canales emergentes” y lo experimental. Yo diría que ese es un portfolio conservador, porque creo que una completa mitad de las cosas que debemos hacer por nuestras marcas no son cuantificables de antemano.
Un aumento sustancial de esa mitad debería ser conducida por los instintos. Por los instintos de gente brillante, claro. Por los instintos apoyados por razonamientos estratégicos, absolutamente.

Pero postular que la data debería conducir todo lo que hacemos es creer en nuestra propia exageración. Abandonar el pensamiento que abre caminos sólo porque no está apoyado por las estadísticas, es una tontería. Porque limita severamente el valor que nosotros, como agencia, podemos darles a nuestros clientes.


jueves, 14 de febrero de 2013

¿Qué pasa cuando creativos y anunciantes se sientan a la misma mesa?


Los creativos argentinos suelen tener buenas ideas, y la que propusieron en mayo del año pasado, a través del Círculo de Creativos Argentinos, es una prueba de ello: reunir a 5 de los más destacados creativos argentinos para hablar cara a cara con representantes de los departamentos de MKT y Comunicación de empresas anunciantes sobre los pasos del proceso creativo: brief, estrategia, concepto, idea, realización y presentación de campañas.
A continuación, algunos de los conceptos más interesantes volcados en el 1er. Seminario de Capacitación Creativa para marcas y anunciantes.

Sobre el brief:
Hernán Ponce sostuvo que “no puede ser un documento inviolable”. Destacó la importancia de la investigación y aseguró que prefiere que haya espacio para la interacción entre el cliente y la agencia para generar un trabajo que permita un acercamiento más interesante.

Sobre el concepto creativo:
Carlos Bayala hizo hincapié en la necesidad de responder a los valores intrínsecos de las marcas. Más allá de si son positivos o negativos, lo importante es que sean genuinos. También sostuvo que para que una campaña sea buena debe ser “fácil de recordar y de resumir, o bien, imposible de resumir pero fácil de sentir”.

Sobre cómo se llega a las ideas:
Sebastián Wilhelm resumió el proceso como algo mágico, con mucho de intuición y suerte.“El primer paso para una idea es un insight, pero no hay que quedarse ahí. Una idea siempre cambia algo, un producto, un mercado, una situación. Ese es el poder de la ideas”, dijo.

Sobre la realización:
El director de cine publicitario Andy Fogwill propuso hablar de emo-craft, la necesidad de llevar la emoción a la producción, prestando atención a los detalles en todas las áreas, desde la fotografía hasta la dirección de arte.

Sobre el proceso de presentación del producto creativo:
Ponce sostuvo que es algo muy particular, donde se destaca el grado de originalidad de la agencia para lograr que el anunciante entienda la idea tal como los creativos la imaginaron.
Bayala opinó que ese es el momento en el que se dan cuenta de si la idea está buena o no, y el potencial que tiene. “Ahí es donde uno siente el calor, ya sea por el orgullo o la vergüenza”, dijo. Además, hizo hincapié en que, durante la presentación, el objetivo no debe ser que la idea salga hecha sí o sí, sino que hay que abrir la discusión para que se enriquezca a partir de la reacción del cliente. “Si vemos que no funciona, abortamos la misión, aunque eso signifique reconocer frente al cliente que tal vez no hicimos tan bien nuestro trabajo, y que lo que presentamos no estaba tan bueno”, sostuvo.

Wilhelm explicó que hay una angustia compartida tanto por la agencia como por el cliente durante el proceso creativo. “A la hora de la presentación, la agencia tiene que mostrar, de una manera didáctica, cómo se llegó a la idea, por qué creemos que está buena, qué caminos tomamos para llegar a ella. Lo más difícil no es compartir una idea y lograr que se haga o no, sino que el interlocutor imagine lo mismo que yo”.
Al respecto, Ponce agregó: “Tenemos que entender lo terrible que es para alguien que le cuenten algo que no le gusta. Estar mirando una campaña que no le cierra por ningún lado. En ese caso, yo prefiero que me digan que les parece horrible. Sin embargo, creo que hay una diferencia entre algo que no me gusta y algo que creo que no está bueno. Hay muchas cosas que me gustan y no están buenas y viceversa. No nos tenemos que olvidar que hay un fin comercial en lo que hacemos, que va más allá de nuestros propios gustos. Por eso, sería interesante ponerse a pensar en esto, y ver si aquello que no nos gusta de todas maneras puede funcionar o si no está bueno”.
En este sentido, Wilhelm se declaró a favor de la honestidad brutal, especialmente cuando la reacción es negativa. “Yo creo que el reconocer que algo no gusta funciona como una muestra de respeto, porque supone que esperan más de nosotros”, explicó, previa cita de un cuento de Fontanarrosa, en el que un jugador de fútbol asegura que prefiere que el público lo insulte porque eso significa que creen que puede dar más.

“Cuando hay grandes sociedades, no hace falta la sobreargumentación”, consideró Carlos Pérez. Y sostuvo que hoy el proceso creativo es mucho más conversado, con lo cual el momento de la presentación no significa que la agencia aparece después de un tiempo encerrada y, ¡Eureka!, apareció la idea. “Se puede estar de acuerdo o no en el cómo, pero en general, se llega a este momento bastante enfocados”. Más allá de esto, destacó que en ese momento es cuando ellos cumplen el doble rol de productores del contenido y consumidores a la vez: “Es ahí que se produce el mágico efecto de ser uno, como profesional y como persona”.

Para concluir, Fogwill comentó: “Si yo no tengo el celular del creativo o del cliente, no hago la película, porque necesito del diálogo humano. A veces peco de hincha, pero las mejores películas surgen cuando se hacen con gente con la que se logra generar un vínculo. Al final de cuentas, el momento del rodaje es de mucha tensión y se hace más liviano si se cuenta con el apoyo de personas que nos tienen cierto afecto”.

Sobre el cliente ideal:
Consultados sobre cómo lo definirían, Bayala hizo un paralelismo entre la publicidad y el periodismo, y aseguró: “Yo suelo ser un poco bestia, pero si viene un cliente de una empresa automotriz y yo le digo: ‘no te pusiste a pensar que tu marca es un poco grasa’, hay tres respuestas posibles que puedo obtener. Que el cliente se vaya; que me mire y me diga, ‘la verdad es que tu pregunta es una boludez, pero me interesa saber por qué lo decís’, o bien, que se genere una discusión al respecto. Si el cliente se banca la capacidad inquisitiva propia de la publicidad y del periodismo, es porque tiene una argumentación para hacer que permite generar un diálogo interesante”. Todo esto se resume en algo que Bayala llama el pacto fundamental: la honestidad.

Desde una posición más bien crítica, Wilhelm afirmó: “Las mejores ideas surgen a partir de los buenos vínculos. Es con ellos con quienes más disfruto de trabajar, porque podemos construir juntos. Lo que no me parece bien es la falta de honestidad. Con esto me refiero a, por ejemplo, las empresas que llaman a concurso, cuando la decisión ya está tomada de antemano. Y las agencias, ilusas, perdemos tiempo y recursos haciendo presentaciones. Me parece una falta de respeto. Y eso ocurre muchas veces detrás de la postura de ‘hago esto porque puedo’. Los clientes saben que tienen un gran poder sobre las agencias, económico, moral, emocional; entonces, si somos la vaca de la cual los clientes deben ordeñar, hay que cuidar a esa vaca. Valoro más al cliente que dice: ‘yo puedo hacer esto pero no lo hago porque está mal’”.
De lo que se trata es de un trabajo en conjunto. “Cuando hablamos de honestidad es de los dos lados. La solución la tenemos que encontrar juntos, cada uno desde su rol”, agregó.

Sobre los testeos de campañas:
El último tema tratado en la jornada fue cuándo testear es una buena opción y cuándo se convierte únicamente en un negocio.
Según Pérez “Hay un gran negocio en esto. Yo creo que el testeo en sí mismo está en entredicho. Prácticamente, no hay producto hoy que no salga al mercado sin ser testeado. 
Y no hablo sólo de producto creativo. Sin embargo, muchos de ellos fracasan. Nadie está en contra de los testeos que sirven para encontrar insights de los consumidores, pero cuando hablamos de la ejecución creativa, nos encontramos con una paradoja: le pedimos opinión a las mismas personas a las que pretendemos cambiarles la opinión. No tiene mucho sentido. Va a llegar un punto en el que el testeo no va a tener más aire y no va a quedar otro remedio que confiar”.
“¿Cómo testear una emoción?”, se preguntó Wilhelm. “Las emociones hay que experimentarlas”, se respondió.

En general, todos coincidieron en que se supone que las agencias tienen un equipo de trabajo con la sensibilidad necesaria para tomar el pulso de lo que está pasando en la sociedad y plasmar esa realidad en sus ejecuciones. Tener que revalidar eso con alguien más, que incluso no siempre tiene esa preparación, significa ceder parte del trabajo que realizan.

El director de marketing de Coca-Cola, que formaba parte de la audiencia, pidió la palabra y reconoció que los mejores trabajos surgen tras lograr una simbiosis entre agencia y cliente. Sin embargo, planteó que una de las cosas que flotaron durante las charlas fue el tema de la racionalidad, la lógica y la intuición en la publicidad. Pero pidió a los representantes de las agencias que los ayuden, que les den una referencia. “Nosotros no somos ni Steve Jobs, ni mucho menos. Y, en general, hay decisiones que no dependen de nosotros directamente. Ayudaría mucho si, cuando ustedes traen una percepción o una intuición, nos dieran una referencia, porque para nosotros es como dar un salto al vacío. Dentro de una corporación, esto es imposible. Que el anunciante siempre quiere testear no es una verdad absoluta. Yo entiendo que si la idea es muy nueva, es difícil dar una referencia, pero ayudaría tener algo de lo que agarrarnos”.
Como respuesta a su planteo, Bayala consideró la opción de crear formas más interesantes de comunicación, de encuentro entre las agencias y los clientes.
Por su parte, Ponce opinó: “Creo que tiene que ver con entender que el tiempo hace que no siempre sea necesario renovar ‘el acto de fe’. Uno no puede revalidar la confianza todos los días, estar jugando al “te creo o no te creo” constantemente. Hay un punto donde la historia genera la confianza. No creo que los clientes tengan que decirnos siempre ‘hagan lo que quieran’, no me parece que sea bueno. Pero tampoco hacernos renovar el acto de fe todo el tiempo”.

Para finalizar, Gastón Bigio -presidente del Círculo de Creativos- resumió las sensaciones provocadas por el encuentro con estas palabras: “Estamos muy contentos de haber podido generar un evento que lograra acercar a los referentes de la creatividad argentina con los más grandes anunciantes del mercado. Esperamos que el Círculo pueda brindar más espacios de interacción de este tipo. Estoy convencido de que, después de este encuentro, mañana volveremos al trabajo diario como mejores profesionales”.

Fuente: adlatina.com

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Algunas claves para construir una marca.


“El construir y llegar a contar con una marca de valor excepcional, es el resultado de una trayectoria sostenida de talento y capacidad empresarial”, sentencia en su primera frase la web de Grandes Marcas/Marketing Hall of Fame de Argentina, un emprendimiento destinado -como aclara la misma página- al “reconocimiento de empresas y marcas que hayan logrado éxito sostenido en el tiempo en sus respectivos mercados, marcas que hayan realizado una sobresaliente contribución a la disciplina del marketing por la vía de la calidad superior, la innovación y el profesionalismo de su gestión”.

Pero, ¿cómo se construye y se da valor a una marca? ¿Qué influencia tiene la publicidad en la construcción de una marca? ¿Qué es lo que hace a las marcas ser "grandes marcas"?
A continuación, algunas respuestas recopiladas entre los responsables de las agencias consideradas Brand Builders:

Cómo se construye una marca

Primero hay que definir un posicionamiento y una personalidad. Cómo queremos que sea percibida la marca. Luego, hay que ser coherentes y consistentes a lo largo del tiempo en el manejo de todas las variables del marketing mix, incluyendo las decisiones en cuanto a precio, desarrollo de producto, distribución y comunicación publicitaria.
La construcción de una marca es compleja y debe comprender muchos aspectos que no sólo están relacionados con la comunicación publicitaria. La decisión del manejo de la marca, por ejemplo, en relación con su canal de ventas es clave. Pero podríamos decir que largo plazo, imaginario, tono y hechos son cuatro conceptos clave.
Por último, es la gente la que termina de construir las marcas. Las compañías y las agencias aportan varias partes del rompecabezas y la gente termina de armarlo. El trabajo en conjunto de anunciantes y agencias es pensar el hacia dónde, el cómo, definir qué lugar quisiera ocupar la marca.

Cómo ayuda la publicidad en la construcción de una marca

La publicidad aporta a la marca formas de entender y llegar al consumidor. El contenido y el formato de lo que tenga para contar una marca hoy van de la mano: Y es en la interactividad de estos elementos con el consumidor donde la publicidad hace su aporte.
La comunicación es un punto más en el contacto de la gente con las marcas, quizás el más importante. En la tele, en la web, en el diario, la marca habla, dice cosas, genera sensaciones, emociona, y de ahí se va construyendo el vínculo. La publicidad conecta a la gente con las marcas. Creando mensajes que llamen la atención y prometan algo coherente con la imagen e identidad de la marca. También dirigiendo acciones que cumplan la promesa de marca para cualquier audiencia, en cualquier punto de contacto, en todo momento. El trabajo de una agencia de publicidad es ayudar a sus clientes a construir marcas duraderas, que formarán parte de la vida de los consumidores, inspirando su lealtad y ganando su confianza.
Las marcas tienen muchos eslabones que le dan forma, incluyendo a la gente que utiliza la marca y a aquellos que trabajan para ella. La gente que la vende. La gente que escribe sobre ella. La gente que la analiza. Las actitudes y comportamientos de todos los eslabones de una marca deben tenerse en cuenta ya que contribuyen al posicionamiento e identidad en el mercado.
La publicidad es la manera a través de la cual las marcas se conectan masivamente con los consumidores. Dentro de un marco estratégico definido, el objetivo de la publicidad es generar identificación con los consumidores. En la actualidad, es muy importante la elección de medios que hacen los responsables de las marcas para conectarse efectivamente con los consumidores.

Qué es lo que hace a las marcas llegar a ser "grandes marcas"

Principalmente, que ocupan un lugar “grande” en las cabezas y en los corazones de la gente. Las marcas se hacen aprendiendo, escuchando, estando en sintonía con los consumidores, animándose a correr ciertos riesgos, siendo coherentes en su trayectoria.
La permanencia y vigencia en el tiempo son fundamentales. Luego, según los casos, pueden descollar por la inteligencia, la osadía, el aprovechamiento de una oportunidad, la ventaja diferencial de un producto... Las grandes marcas resisten la tentación de la moda y, a la vez, tienen una extraña conexión con el pulso de la actualidad.
Todo pasa muy rápido por lo cual las marcas, por muy grandes que sean, deben estar “alertas” para no perder la conexión con los consumidores. Las grandes marcas no dependen del resultado de una campaña puntual o de una acción aislada sino que son el resultado de muchos años de presencia en un mercado, generando una conexión relevante con sus consumidores.
Las grandes marcas tienen una filosofía determinada, una clara personalidad y un sistema de valores propios que sostienen a lo largo del tiempo. Por lo tanto, las grandes marcas identifican los consumidores, cuidan de ellos y buscan convertirlos en fanáticos de las marca.

Cómo contribuyen los consumidores en la construcción de una marca

Así como un actor no es nada sin su público, una marca no es nada si los consumidores no la incluyen en su vida, si no pueden hablarle, tomarla y hacerla propia.

Son los consumidores los que hacen que una marca sea lo que es. Su poder no está sólo en la compra, sino también en que terminan de armar lo que la marca representa. Y también son en parte voceros de las marcas. Antes con el boca a boca, con las recomendaciones. Ahora con las redes, opinando, quejándose, haciéndose fans, generando contenido.
Entre el consumidor y el producto o el servicio se construye una relación profundamente personal. El consumidor genera sentimientos, emociones y recuerdos con las marcas a largo de su vida, por lo que construye un lazo emocional con ellas.
Asimismo, este vínculo le permite ser juez y parte en su relación con las marcas.

jueves, 1 de noviembre de 2012

¿Por qué contratar una agencia de publicidad?


Cada vez es más habitual que empresas anunciantes, no sólo pequeñas sino incluso grandes e importantes, soliciten los servicios de diseñadores u otros profesionales para hacer el trabajo que normalmente realiza una agencia de publicidad. Evidentemente hay quienes han considerado la posibilidad de NO trabajar con una Agencia de Publicidad, pensando en ahorrarse el pago de la comisión de medios o cualquier otro concepto de servicio de agencia.

Si bien es cierto que el ahorro puede aparecer atractivo en principio, también es cierto que al desaparecer una agencia NO desaparece la necesidad de realizar el trabajo que ésta desempeña.
Es más: hacer este trabajo a través del personal interno de la empresa directamente con un Proveedor individual de materiales o con un Medio de Comunicación -que suelen ofrecerse gentilmente a crear la pieza sin costo adicional a sus servicios- se traduce muchas veces en costos mayores y casi siempre en una menor calidad. O lo que es peor aún, en una flagrante incoherencia con el posicionamiento y la personalidad de la marca. Como reza el viejo adagio, “lo barato suele salir caro”.

Veamos si estos puntos justifican o no ahorrarse el pago a una Agencia de Publicidad. 

1.  Elaborar la propia publicidad requiere por lo menos de un departamento de creatividad y arte que, si está dentro de la misma empresa, no necesita ser competitivo. Eso se traduce muy pronto en una creatividad más pobre y tal vez también en costos mayores.

2. Una sola empresa no estaría dispuesta a pagar el nivel de sueldos que merecen un director de arte o un redactor de primera línea. Y si lo hiciera, toda su escala salarial quedaría desequilibrada.

3. Los redactores y diseñadores necesitan variedad en su trabajo para perfeccionar sus destrezas. Cuando se aburren de hacer siempre lo mismo, se nota en el resultado final.

4. A una empresa le resultaría costoso acumular la experiencia y la infraestructura necesarias para manejar diferentes Medios de Comunicación, mientras que para la Agencia ello forma parte de su actividad cotidiana. Y si la empresa compra espacios en los medios directamente, necesitará de los servicios de Planificación que pueden ofrecer algunas agencias.

5. Al ser un proveedor externo, la Agencia tiene más objetividad: puede mirar al negocio y sus productos desde el punto de vista del público más fácilmente que los empleados de su propia empresa. 

En suma, como bien dice el dicho, “Zapatero a tus zapatos”

Agradecemos la colaboración de Sergio Bangher 


viernes, 7 de septiembre de 2012

Andrew Speyer: “Parece que los clientes están buscando lo más barato y lo más rápido”.


En una época difícil para la planificación estratégica –a causa de la crisis- Andrew Speyer destaca que las campañas que realmente hacen la diferencia provienen de una forma diferente de pensar al público, con un insight respetuoso, innovador y siempre fresco.
Comparto algunos conceptos del actual managing director de la agencia Wing, y anteriormente planner en Crispin Porter & Bogusky, vertidos en una charla con Adlatina:

Yo intento vivir de acuerdo a la simple regla de mi madre para vivir bien: “Nunca hagas nada que no te gustaría ver impreso en un periódico". 
Para mí, las mejores campañas son aquellas que dependen de una forma diferente de entender a las personas a las que se intenta alcanzar. Hay un montón de campañas buenas, entretenidas, divertidas, que pueden venir o no de entender realmente a la gente. Y esas están bien. Pero las mejores son las que dicen algo sobre la gente y la cultura en una forma que no haya sido pensada antes.

Para desarrollar un buen insight, lo primero es el respeto por la gente con la que se está hablando. Lo segundo es la creencia de que todos los días pueden traer una nueva forma de mirar las cosas que ya vimos un millón de veces antes. Y lo tercero es que un buen insight siempre debería sentirse fresco, incluso si está enraizado en eternas verdades humanas. Si está demasiado trillado o es viejo, nadie lo va a encontrar interesante.
Percepciones profundamente enraizadas pueden ser cambiadas con un insight y una estrategia correctos.
En Wing recientemente hicimos un spot para Partnership for Drug Free America, que dependió de un insight interesante sobre qué piensan los latinos sobre los “niños buenos” y los “niños malos”. Es sorprendente y estoy orgulloso de este trabajo.

Odio decirlo, y sé que mi perspectiva es limitada, pero yo pienso que en los Estados Unidos, el planning estratégico puede estar perdiendo algo de su glamour. Yo creo que los planners que conozco son inteligentes y que nunca trataría de hacer publicidad sin ellos. Pero, en el medio de la recesión, parece que los clientes están buscando lo más barato y lo más rápido, a veces a expensas de lo más inteligente. Y las piezas más inteligentes son aquellas en las que supuestamente los planners realmente ayudan.

Y por casa, ¿cómo andamos?

Fuente: Adlatina.com