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lunes, 13 de marzo de 2017

Cómo venden su trabajo las buenas agencias


“Los publicitarios nos enfocamos tanto en hacer y vender un gran trabajo, que tendemos a subestimar el rol de fomentar un terreno en común entre la agencia y el cliente. Con fechas límites más rápidas que nunca, los creativos a menudo olvidan que este es un negocio construido sobre relaciones, y no sólo sobre ideas”, dice Danielle Trivisonno Hawley, chief creative officer de una agencia creativa digital global. Y en un artículo publicado en la revista especializada Advertising Age, brinda un puñado de sugerencias que pueden ayudar a los creativos a enmendar ese error. 
 
Lorem 5´se tomó la libertad de dar vuelta esos consejos y reescribirlos desde un punto de vista opuesto, para que un anunciante pueda reconocer cuándo su agencia –más allá de haber hecho un buen trabajo- sabe venderlo profesionalmente y con convicción.
He aquí, entonces, las claves que deberían emplear las buenas agencias para que sus campañas sean aceptadas, y que un anunciante debería esperar de las presentaciones de su agencia:

1.     Las buenas agencias nunca interrumpen ni a su cliente ni a su equipo de trabajo. Si la interrupción se produce inevitablemente, piden disculpas y explican qué pudo haber pasado.

2.     Tratan a todos con respeto. Esto incluye desde la recepcionista al personal de seguridad que está vigilando el edificio.

3.     Estudian a fondo la marca del cliente. Saben cómo está funcionando en la Bolsa de valores, cómo está manejando la prensa, qué posición ocupa en el mercado, en la mente de sus consumidores y cuáles son sus fortalezas y debilidades frente a la competencia.

4.     Escuchan cuidadosamente y hacen preguntas clarificadoras. Eso le hace ver al cliente que realmente desean entender sus feedbacks.

5.     No temen desafiar al cliente. Aunque esté en el brief, se permiten cuestionar y discutir cuando no están de acuerdo.

6.     Saben que no son simplemente personas sentadas alrededor de una mesa. Tienen en claro que tanto ellas como el cliente están al servicio de la audiencia.

7.     Si no conocen la respuesta, lo dicen. Y demuestran que están tratando de encontrarla. No temen usar el método de probar y aprender, porque son conscientes de que a veces ninguna de las partes conoce la respuesta.

8.     Permiten al cliente aportar ideas. Entienden que eso no las hace menos creativas. A veces las ideas del cliente aportan nuevas perspectivas y resultan grandes bloques de construcción.

9.     Mantienen altas las energías. Saben leer el estado de la sala y establecer empatías.

10.  Saben que si ellos no están entusiasmados no pueden entusiasmar a otros.

11.  Tienen claro que los clientes desean ver a los creativos cara a cara y saben sacarle provecho a ese hecho.

12.  Hacen que el cliente “compre” a la agencia, no sólo a su trabajo.

13.  Se presentan como un equipo unificado. Logran que la reunión sea conversacional y participativa. No pierden de vista que la mayoría de los clientes quieren ser una parte del trabajo, no sólo los “aprobadores”.

14.  No corrigen a los miembros de su equipo. En lugar de eso, utilizan el enfoque de “y si…”.

15.  No ignoran el hecho de que, más allá de lo que sus miembros digan en una presentación, los clientes siempre compran la química por encima del trabajo.

En el mundo de la publicidad, los profesionales de una agencia generan razones para creer todos los días en las marcas. Y detrás de esas marcas hay equipos de gente. Las buenas agencias fomentan esas conexiones y alientan las relaciones personales. Así es la naturaleza humana. Y eso también es un buen negocio.

Fuente consultada: Advertising Age

lunes, 16 de enero de 2017

¿LA CREATIVIDAD ES UN MITO?


“No hay ninguna idea nueva, la creatividad es un mito, no existe”, con esta frase controversial arrancó su conferencia en El Ojo de Iberoamérica 2016 el productor, director y guionista Pedro Saborido, conocido por su participación en el programa de TV Peter Capusotto y sus Videos.

Con su estilo descontracturado, Saborido capturó la atención de los cientos de espectadores que concurrieron a su charla en el festival más importante de la publicidad iberoamericana. Sus conceptos sobre la creatividad, el origen de las ideas y la manera de construirlas interpelaron a la audiencia sobre lo que se necesita saber
a la hora de contar una historia. Y trajeron nuevamente al tapete algunas cosas que, aunque sabidas, viene bien volver a recordar.

“Muchas veces creemos que las ideas son fruto de inspiración divina, o que son ideas que uno ha buscado y modulado, pero en ambos casos tienen el mismo origen, la diferencia radica en la velocidad con la que se dan”, dijo. Para el guionista, las ideas son una combinación de cosas que ya existen, y que nosotros suponemos que son nuevas. En realidad, son combinaciones de cosas que tenemos en nuestra memoria y que generalmente apelamos a que también las tenga la persona que va a verla, que es donde tenemos coincidencias culturales.

Desde su perspectiva, otro punto importante a la hora de generar ideas es trabajar con muchas al mismo tiempo. “Hay momentos en donde insistís tanto con una idea que la terminas arruinando”, aseguró. Darle tiempo, dejar que la idea madure sola puede ser acertado en el trabajo de creación. “Luego se retoman, o sirven para completar otras”, afirmó.

A veces las ideas no se presentan de manera concreta. Tienen su circunstancia, un momento de maduración y se necesita probarlas en la realidad. Y a veces la limitación es lo que termina dándoles forma. Es necesario que se desarrollen y encuentren sus propios límites. “Lo peor que podemos hacer es enamorarnos y obsesionarnos con una idea, porque la realidad es que vamos a tener un montón de buenas ideas a lo largo de nuestra carrera, entonces hay que dejar que crezcan, salgan, esperen o se mueran, la obsesión es lo único que nos puede detener”, agregó.



Qué se quiere hacer con una idea y cuál es el momento para lanzarla son dos planteos clave que todo creativo debe hacerse. “Las ideas que buscamos no son solo para nosotros, son para los demás”, afirmó. Para cerrar, le sugirió a los asistentes que hagan a un lago el ego, y piensen en el otro a la hora de crear. “Lo que hacemos nosotros no es tan importante como para que el mundo se detenga, necesitamos seducir para que la audiencia se acerque”, concluyó.

Y ya que hablamos de ideas, nada mejor que ilustrar estas reflexiones con una de ellas. Una idea que sin dudas no surgió de la nada, sino seguramente de leer los diarios o de mirar un noticiero de TV:


https://www.youtube.com/watch?v=YmibtRPq92M




viernes, 29 de enero de 2016

El brief: una parte fundamental en el diálogo agencia-cliente

En septiembre del año pasado reproducimos en este blog algunos consejos vertidos en la revista Advertising Age por Lesya Lysyj para que un cliente pueda entenderse mejor con su agencia y obtener de ellas mejores resultados, bajo el sugestivo título de CÓMO HACER PARA QUE SU AGENCIA NO LO ODIE.
Hoy, la ex CMO de Heineken EE.UU., ex presidenta de Weight Watchers, y excolaboradora de marketing en Mondelez International y Cadbury vuelve a compartir con nosotros lo que aprendió sobre cómo trabajar con las agencias y que, según sus propias palabras, le ha permitido ser una mejor cliente. Esta vez, Lesya vuelve sobre un tema que ha sido recurrente en este blog–pero no siempre correctamente valorado- y nos brinda una serie de tips para crear mejores briefs.



El brief es, sin lugar a dudas, la parte más importante de su viaje de desarrollo creativo como cliente. No es glamoroso, no es sexy, y no habrá nadie de pie sobre una mesa cantando una canción cuando trate de poner todas las partes juntas . Pero usted, el cliente, tendrá pocas posibilidades de conseguir algo bueno en el otro extremo, si no pasa el tiempo suficiente desarrollando un brief ajustado.

Y a lo largo del proceso, al igual que en la construcción de una casa, deberá ir paso por paso. Pero en este punto, usted estará solo, y con suerte, lo acompañará un buen planner. Tener un muy buen planner es como tener un amigo que, cuando usted le cuenta sus problemas, se sienta, escucha, y luego le da un gran consejo que usted nunca pensó por sí mismo. He aquí cinco consejos para ayudarlo a construir un mejor brief:

1. Conozca a su marca

Vamos a empezar por el problema que está tratando de resolver. Seguramente, estaré simplificando demasiado aquí, pero en mi experiencia, si su marca es impulsada de forma racional (por ejemplo, una de goma de mascar) su brief debe poner en el centro el beneficio racional ("Stride dura mucho tiempo"). Si su marca es muy emocional (por ejemplo, una cerveza), su brief debe poner la emoción en el centro ("Newcastle Brown Ale es una cerveza refrescante y honesta"). Los buenos anuncios pueden tener elementos de cada uno -racionales y emocionales- pero sobre todo deben tener en cuenta el beneficio central de la marca.

2. No se aburra usando siempre el mismo brief

En un momento dado, nuestra publicidad de Dentyne parecía ser cada vez menos eficaz, por lo que pensamos que el brief ("Dentyne hace su aliento besablemente fresco") necesitaba un cambio. Hicimos un brief más amplio ("La vida es mejor cara a cara"). Desastre. Aunque habíamos desarrollado algunos puntos muy interesantes, emotivos y hermosos, el beneficio de la goma de mascar se perdía. Terminamos volviendo al brief original y tomamos la creatividad en una dirección nueva y fresca ("Practique aliento seguro"). La marca experimentó un crecimiento de dos dígitos.

3. Cada palabra cuenta

A veces, una palabra puede hacer toda la diferencia. Nuestro brief original para Newcastle Brown Ale fue "Terminá con la huevada en la cerveza”. Vimos a una ronda de creativos y nos pareció que era bueno. Pero parecía que había una idea mejor allí adentro. De modo que acortamos la frase a "Terminá con la huevada". En todo. Eso llevó a la increíblemente exitosa campaña digital Anna Kendrick (https://youtu.be/z4Ec4UaRf90), que terminó teniendo 1.000 millones de impresiones y ganó un lugar en todas las listas Top 10, sin siquiera estar en el Super Bowl.

Y una cosa más acerca de ser implacable con las palabras que elija. No hay "y". Esta marca hace esto y aquello. Es muy rica “y” es baja en grasa. Es hermosa “y” funcional. Es rápida “y” eficiente. No. Escoja una cosa principal. Da miedo, pero puede hacerlo. Esto llevará a una mejor creatividad.

4. ¿Cuánta creatividad se necesita en realidad?

Suena como algo muy básico, pero reparta su presupuesto en medios de comunicación por adelantado. Puede ajustarlo si algo es un gran éxito (y debe hacerlo). Pero hacerlo por adelantado puede ser muy aleccionador. En mi experiencia, nos enamoramos de una elaborada (y costosa) campaña de televisión que necesita muchas emisiones, sólo para darnos cuenta de que el consumidor sólo verá una cuarta parte de ella. Por otro lado, los canales sociales son un pozo sin fondo y presentan el mejor contenido. Además son un gran lugar para probar y aprender en tiempo real. Nada es tan esclaredor como comparar un mensaje de Facebook que obtiene 25 likes con uno que consigue 15.000.

5. Mandatos

Este es el cementerio de todo lo que no se consiguió poner en cualquier otro lugar. Habla de una gran manera de matar la creatividad antes de que comience. Todo el mundo tiene algo que decir sobre esta área - su gente de marca,  de ventas, la alta dirección. Una vez más, sea despiadado. Es reconfortante para usted, el cliente, tener todo allí, pero va a arruinar lo que podría ser algo grande. Trate con tres restricciones, como mucho.

Como he dicho antes, todo esto es muy difícil. Como criar a los hijos. Muchas veces uno se pregunta si está haciendo lo correcto y sólo espera lo mejor. Y no se sabe si ha tomado las decisiones correctas hasta que su hijo termina ganando una beca o yendo a la cárcel. Lo mejor que puede hacer es seguir sus instintos, confiar en su agenda, y no tener miedo de ajustar a lo largo del camino. Buena suerte.


Fuente: Advertising Age

lunes, 10 de marzo de 2014

Carpinteros vs. publicitarios


La profesión de Creativo Publicitario debe ser una de las más difíciles de explicar. Todo el mundo entiende lo que hace un médico, o una costurera. Pero la creatividad publicitaria, sin ser mejor ni peor que otras actividades, abreva en muchas fuentes distintas. Se parece a muchas otras, pero no es igual a ninguna. Y aunque parezca increíble, resulta un enigma incluso hasta para quienes recurren a sus servicios. Tal vez por eso, se suele recurrir a las analogías para explicarla. Escuché muchas de esas analogías durante mi carrera, pero tal vez ninguna tan brillante como la que hizo un colega creativo, Esteban Seimandi. Quizás porque detrás de su tono humorístico encierra alguna verdades universales.
Con su consentimiento, aquí la reproducimos:

Carpinteros vs. publicitarios

“Hace unos cuantos años, muchos más de lo que quiero reconocer, los publicitarios éramos lo más de Zamora. Lo más cool, lo más canchero, lo más hipster. Ramiro Agulla salía en la tapa de Gente y en la Caras. Era LA profesión canchera. Como hoy son los Bartenders, Chefs y Dj´s. (Por eso les digo a mis amigos B, C y D: yo estuve ahí, rapiñen todo lo que puedan mientras dure porque la burbuja se pincha y de pronto dejan de ser cool y son reemplazados por Electricistas o Plomeros, para seguir el orden alfabético de oficios).

Hoy, que miro con nostalgia la época donde un creativo junior (yo) ganaba lo mismo que un director creativo hoy (yo, 20 años más tarde) pienso en los Carpinteros. Siempre lejos de los reflectores y de las tapas de las revistas. Nunca hubo botineras para los carpinteros. No recuerdo un solo carpintero en Caras, ni siquiera en una nota del interior. No salen ni siquiera en las revistas de decoración. Ni en los noventa, ni ahora. Creo que el último carpintero con prensa fue José, el padre adoptivo de Jesús.

Sin embargo…creo que algo tienen los carpinteros. Más allá de la nobleza de estar haciendo algo más duradero que un aviso de salchichas o un remix de una canción de King Africa o un coulis de maracuyá con reducción de caca de pato, más allá del alucinante perfume del aserrín de la madera y el alucinógeno perfume del barniz, los Carpinteros la tienen más clara que todos los publicitarios juntos. Chocolate por la noticia, me dirán mis amigos brokers de seguros y contadores, ¿Recién ahora se dan cuenta de que son unos pelotudos, ustedes los publicitarios? Y yo les voy a contestar: ustedes también. Los Carpinteros la tienen más clara. Más allá de hacer sillas, mesas y puertas, que son algo concreto, con peso y entidad, mucho más que una póliza para protegerte el trasero o un balance dibujado. Más allá de eso, los Carpinteros tienen un método que los publicitarios no tenemos y deberíamos aprender.

Hoy, que tengo que repensar una campaña para ya, para ayer, para antes de ayer si es posible -porque no puede ser que me tarde más de cuarenta minutos en pensar un slogan que mi cliente va a tardar dos semanas en meditar si le gusta o no y que luego va a usar por dos años- hoy, decía, sigo pensando que yo debería ser más como un Carpintero. A saber:

·       El Carpintero no viene cuando lo llamás. Viene cuando él puede.

·       El Carpintero te pasa el presupuesto cuándo y cómo le parece. Puede ser un papel escrito a mano o a máquina Olivetti o, si tiene menos de sesenta años, por mail.

·       El Carpintero viejo vale más que el Carpintero nuevo. Buscá un creativo publicitario de más de 50 años que esté en actividad, en serio. Andá tranquilo, te doy un rato, a ver si lo encontrás. Ahora, si me traés un carpintero de 25 y uno de 50, no lo pienso. Dejame al jovato y que el pibe se vaya a lijar tablones de fibrofácil y, de paso, a hacerse de abajo.

·       Al Carpintero no se le discute. Si va tarugo, tirafondo, clavo o cola o todo lo anterior. El Carpintero sabe, el cliente no. Y lo acepta.

·       Y, sobre todo, el Carpintero entrega el trabajo cuando está listo, no cuando el cliente lo quiere. Y, muchísimo menos, cuando el mismo Carpintero lo prometió. Y esto puede ser cuarenta, cincuenta o sesenta días después, tranquilamente. Y uno putea un poquito, se queja, amenaza, pero se la banca. Porque, primero, uno ya pagó por el laburo POR ADELANTADO y si putea demasiado se queda sin plata y sin mueble. Y no sólo eso, dos años después, cuando uno quiere hacer otra mesa o un mueble de cocina o una linda biblioteca dice: lo voy a llamar, es bueno.

Yo, si llego a prometer a un cliente que voy a entregar un laburo en una fecha determinada y tengo que decir que, en vez de al mediodía, lo voy a tener para la tardecita, puedo perder un cliente. Y si llego a tardarme un mes más de lo previsto, no sólo pierdo al cliente definitivamente, sino que tampoco vuelvo a laburar en el fucking gremio nunca más.
Así que sí, los Carpinteros la tienen clara. ¿Tienen uno bueno para recomendarme?”.


Gracias, Esteban Seimandi. De haberlo sabido antes, hubiera aprendido carpintería…

viernes, 19 de julio de 2013

Los siete pecados más comunes de la publicidad

Transgresión innecesaria y ofensiva. Discriminación. Exceso de volumen. Saturación por repetición. Grosería y malas palabras. Abuso de la PNT. Eclipse del producto o servicio. Aunque la publicidad goce de mejor fama que los propios programas de TV, por eso mismo debería no incurrir en ninguna de estas faltas tan comunes.

En una época solía decirse que los anuncios publicitarios, pese a sus faltas, eran mucho mejores que los programas de televisión con los que convivían. Hoy, sobre todo con la proliferación de la TV por cable y cierta crisis que atraviesa la creatividad, puede que el panorama haya cambiado un poco. Los avisos siguen siendo mejores en aspectos como la creación y la producción, pero también en lo que se refiere a la ética.
Si el organismo de regulación del contenido de los medios audiovisuales fuese tan celoso de sus obligaciones como lo es la entidad responsable de la autorregulación publicitaria, creada y manejada por los anunciantes y las agencias, algunos de los actuales programas seguramente serían levantados después de las primeras emisiones.

La publicidad supo conquistar una buena imagen en los últimos treinta años, debido básicamente a la calidad del espectáculo, el uso del humor, los efectos especiales, la variedad de recursos y técnicas, y también por los servicios que presta no sólo en el sector comercial, sino también en el social, ayudando en la difusión de causas de bien público.
Preservar esa imagen debería ser una preocupación permanente de anunciantes, agencias y medios, porque de lo contrario los excesos, cuando son rechazados por el público, y motivan la intervención de las autoridades, suelen provocar sanciones más severas y a menudo inapelables.

Sin ánimo de caer en la pacatería, el periodista especializado en publicidad Alberto Borrini ha clasificado algunos de esos desbordes, con la intención de llamar a una reflexión para mantener, y si es posible aumentar, la buena imagen de la publicidad. No menciona casos particulares -a excepción de uno- porque, como suele decirse, se denuncia el pecado pero no el pecador.

1) Trasgresión innecesaria y ofensiva. En la publicidad actual hay una inclinación a la trasgresión, que en el campo internacional Benetton llevó a su mayor climax hasta que, asediada por denuncias y reclamos, la firma italiana se vio obligada a comenzar una nueva etapa. La trasgresión moderada, y sazonada con humor, es un recurso efectivo, incluso simpático; los excesos, en cambio, pueden ofender al público y dañar a la marca que la utiliza. Abusar de la trasgresión no es sólo una prueba de irresponsabilidad, sino también de pobreza creativa.

2) Discriminación. La publicidad argentina discrimina a los mayores de cuarenta. La mayor parte de los anuncios, en especial los que se emiten por medios audiovisuales, están dirigidos a los jóvenes. Emplean códigos, términos y formas narrativas que quedan fuera del alcance de los mayores. Lo cual no estaría mal, salvo cuando incurren en este pecado incluso productos que los tienen entre sus potenciales compradores.

3) Exceso de volumen. Es bastante común que los canales suban el volumen del sonido de los comerciales, y también de las promociones de sus programas. Esto obliga al televidente a usar el control para bajarlo, gesto riesgoso porque el aparatito puede llevar a la práctica del zapping. O a silenciar directamente el mensaje.

4) Saturación por repetición. Aunque el espíritu inicial del sistema de TV por cable fue permitir ver los programas sin interrupciones comerciales, hoy en día los anuncios son más intrusos en el cable que en la televisión abierta. En último caso, la publicidad debería limitarse a las puntas de los programas. Pero más allá de interrumpir varias veces la proyección de largometrajes, es frecuente ver dos y hasta tres veces el mismo anuncio... incluso durante la misma tanda! Y no se trata de distintos mensajes de una misma marca, sino del mismo anuncio de la misma marca. La misma historia una y otra vez. Como un buen chiste que, contado hasta el hartazgo, termina por aburrir. Un comercial memorable, seguramente, no necesitaría tanta inversión para cumplir con su cometido.

5) Groserías y malas palabras. Es difícil pretender que la publicidad eduque. Pero no debe anular los esfuerzos que, en ese sentido, hacen padres y docentes. De nuevo, son los programas los principales pecadores en este aspecto, pero la publicidad está obligada a hacer mejor letra, porque las infracciones que comete pueden volverse como un boomerang contra ella y contra las marcas que la pagan.

6) Abuso de la PNT. Los avisos insertados en la artística de los programas anulan uno de los mejores argumentos de la publicidad en las tandas: su carácter franco, transparente, de dar la cara como lo que es: un mensaje parcial que se sobreentiende pagado por los anunciantes. La que va en programas es otra cosa. La Publicidad No Tradicional puede ser un recurso valioso cuando se hace con creatividad y responsabilidad. Pero quebrar un relato deportivo, por ejemplo, para mostrar y alabar una pomada contra las hemorroides, es un retroceso creativo y una flagrante muestra de mal gusto.

7) Eclipse del producto o servicio. El vuelco de la publicidad hacia el espectáculo y el entretenimiento en general resulta beneficioso, porque en el fondo constituye una compensación a los lectores y televidentes que están obligados a ver anuncios de productos que no pueden o no quieren comprar. Pero cuando los artificios del mensaje o la búsqueda de lucimiento de sus autores distraen al punto de dejar en un segundo o tercer plano al producto, e incluso a desvincularlo de la historia o el gag, se incurre en un derroche inadmisible. Experiencias realizadas demuestran que, cada vez más, la gente recuerda escenas completas de los anuncios, pero olvida los nombres de las marcas que pagaron la factura.


Fuente: Alberto Borrini, Los siete pecados veniales de la publicidad.

lunes, 8 de abril de 2013

Viral no se nace, se hace


Con el auge de las redes sociales, cada vez es más habitual que un anunciante le pida a su agencia que cree un viral para su marca. Es como que está de moda, ¿viste?
Esta situación está brillantemente ilustrada en este hipotético diálogo publicado por Borja Usandizaga, en la web de la revista española Anuncios que, más allá de lo gracioso, nos invita a hacer algunas reflexiones serias:

-Mmmm, estaba pensando… Porque yo también pienso ¿sabés? Quiero conseguir notoriedad para mi marca en internet. Que salga en Facebook, Twitter y todas esas cosas. Un video que a la gente le haga gracia y que lo comparta.

-¿Un viral? Pero es que no se puede hacer un viral así...

-¿Por qué no? Nike tiene uno.

-Sí, pero ¿vos hacés lo que hace Nike?

-¿Zapatillas?

-Nooo, quiero decir, su publicidad, su comunicación, crear un vínculo con los consumidores, tener un estilo…

-¿Qué tendrá que ver eso? Ah, y quiero que se vea bien el logo. Nada de cámara movida. Y a ver si podemos ir viendo cosas mañana.

Pues no. Así no funciona esto. De hecho, nadie sabe muy bien cómo funciona. Pero así, seguro que no. Porque no se puede hacer un viral. Lo que se hace es un video y es la gente quien lo hace viral. Lo comparte porque le resulta divertido, le sorprende o le gusta por algo.

Aquí pongo un claro ejemplo de un video que -sin saber muy bien por qué- se ha hecho viral. Es de una empresa de animación, diseño gráfico e ilustración de Gran Bretaña. Se mueve entre lo psicodélico y lo grotesco. Es muy raro. Pero lo curioso es que resulta extrañamente adictivo de ver. Y parece que gusta: lleva más de 5 millones de reproducciones hasta el momento.


De acuerdo, puede que haya otros mejores circulando por Internet, pero este es el que acompañaba la nota y preferimos mantenerlo. Después de verlo ¿seguís pensando que un viral se hace?
Cuando quieras un viral, mejor consultá con tu agencia de publicidad. No es cuestión de hacer cualquier cosa graciosa: debe tener relación con tu marca y sus consumidores.
Y por último, tené en cuenta que no siempre un viral es más barato que un comercial de TV. Vas a ahorrar bastante en la pauta de medios, seguro. Pero tené en cuenta que para que un video se convierta en viral, debe ser ingenioso, sorprendente, impactante. Y lograr eso requiere a veces destinar a la producción un presupuesto similar al de un spot televisivo. Sin contar que también hay que pagar honorarios de locutor, si lo hubiere; y los derechos a SADAIC, si lleva banda musical.
Eso no quiere decir que no valga la pena intentarlo!! Pero al menos sabiendo qué terreno estamos pisando. En próximas entregas seguiremos dando algunas pautas para que un video se convierta en viral. Hasta entonces.




jueves, 1 de noviembre de 2012

¿Por qué contratar una agencia de publicidad?


Cada vez es más habitual que empresas anunciantes, no sólo pequeñas sino incluso grandes e importantes, soliciten los servicios de diseñadores u otros profesionales para hacer el trabajo que normalmente realiza una agencia de publicidad. Evidentemente hay quienes han considerado la posibilidad de NO trabajar con una Agencia de Publicidad, pensando en ahorrarse el pago de la comisión de medios o cualquier otro concepto de servicio de agencia.

Si bien es cierto que el ahorro puede aparecer atractivo en principio, también es cierto que al desaparecer una agencia NO desaparece la necesidad de realizar el trabajo que ésta desempeña.
Es más: hacer este trabajo a través del personal interno de la empresa directamente con un Proveedor individual de materiales o con un Medio de Comunicación -que suelen ofrecerse gentilmente a crear la pieza sin costo adicional a sus servicios- se traduce muchas veces en costos mayores y casi siempre en una menor calidad. O lo que es peor aún, en una flagrante incoherencia con el posicionamiento y la personalidad de la marca. Como reza el viejo adagio, “lo barato suele salir caro”.

Veamos si estos puntos justifican o no ahorrarse el pago a una Agencia de Publicidad. 

1.  Elaborar la propia publicidad requiere por lo menos de un departamento de creatividad y arte que, si está dentro de la misma empresa, no necesita ser competitivo. Eso se traduce muy pronto en una creatividad más pobre y tal vez también en costos mayores.

2. Una sola empresa no estaría dispuesta a pagar el nivel de sueldos que merecen un director de arte o un redactor de primera línea. Y si lo hiciera, toda su escala salarial quedaría desequilibrada.

3. Los redactores y diseñadores necesitan variedad en su trabajo para perfeccionar sus destrezas. Cuando se aburren de hacer siempre lo mismo, se nota en el resultado final.

4. A una empresa le resultaría costoso acumular la experiencia y la infraestructura necesarias para manejar diferentes Medios de Comunicación, mientras que para la Agencia ello forma parte de su actividad cotidiana. Y si la empresa compra espacios en los medios directamente, necesitará de los servicios de Planificación que pueden ofrecer algunas agencias.

5. Al ser un proveedor externo, la Agencia tiene más objetividad: puede mirar al negocio y sus productos desde el punto de vista del público más fácilmente que los empleados de su propia empresa. 

En suma, como bien dice el dicho, “Zapatero a tus zapatos”

Agradecemos la colaboración de Sergio Bangher