lunes, 23 de septiembre de 2013

Cómo sacar provecho de una campaña de e-mail marketing.

¿Cuáles son los alcances del e-mail marketing?, ¿Cuáles son sus claves y sus secretos? ¿Qué hay que saber sobre el spam? El mundo de las campañas on line vía mail puede parecer sencillo, pero hay algunos factores que conviene conocer.

Cuadro de situación

Hace 4 años, cuando se realizó la primera investigación sobre el uso del e-mail marketing en las 100 primeras marcas de la Argentina, los resultados fueron alarmantes:
sólo el 2% de las marcas lo usaban eficientemente. Lo cual señalaba una fuerte desconexión entre la inversión que realizan las empresas en sus sitios web y las escasas o nulas estrategias que aplican para aprovechar las herramientas de marketing por correo electrónico.

Uno de los principales elementos necesarios para el desarrollo de campañas de e-mail es la base de datos. Por eso, uno de los factores fundamentales con lo que debe contar un sitio web es un formulario de suscripción o registro. Al momento del estudio, 58% de las empresas presentaban algún método de recolección de datos, pero sólo el 37% de ellas realizaba alguna actividad posterior de envío de e-mails.

Adicionalmente, del total de las empresas que tenían algún método de recolección de datos, sólo el 5% contaba con formulario Doble opt-in, que permite generar bases de datos con mayor efectividad debido a que el usuario debe confirmar la suscripción por medio de un email.
De los sitios web que contaban con recolección de datos, sólo 22 enviaban promociones por e-mail o newsletters.
Finalmente, sólo 8 empresas que enviaban e-mails realizaban seguimiento de sus campañas (tracking) y únicamente el 13% de las empresas que vehiculizaban campañas por email optimizaba sus piezas de html para que no fueran consideradas como spam por los suscriptores.

La situación puede haber variado desde entonces, pero sabemos que aún son muy pocas las empresas que hacen las cosas como corresponde en términos de e-mail marketing. Es decir, que poseen formulario de suscripción, envían html optimizados y trackean información. La gran mayoría no desarrolla ni implementa estrategias para mejorar su visibilidad, presencia de marca y branding en Internet utilizando esta poderosa herramienta de marketing. Y esto, sin duda, se debe a que la mayoría de los profesionales de la publicidad y del marketing no tienen los conocimientos suficientes para generar resultados concretos en Internet. Lo cual es comprensible, teniendo en cuenta que hasta hace muy poco tiempo atrás, se los formaba para un mundo 100% offline.


¿Cuáles son las claves del e-mail marketing?

Las claves varían en función del público objetivo al que se dirija el anunciante.
Deben tenerse en cuenta 3 factores:

·      la periodicidad del envío
·      la segmentación de la base
·      el mensaje que emitimos

De todos ellos, los que definen el éxito de una campaña de e-mail marketing son dos actores muy importantes: por un lado el E-mail Template, o formato de la pieza de envío que utilizaremos, el cual tiene el objetivo de generar el impacto en el cliente con el fin de generar la acción de clickear en el hipervínculo; y por otro lado, la herramienta que utilizaremos para realizar el envío. Sin olvidar, por supuesto, la importancia de la base de datos y la calidad de la misma.


¿Qué es importante tener en cuenta para el buen manejo de esta herramienta?

Es importante respetar los formatos de las piezas de envío, ya que eso definirá que la campaña logre una mayor efectividad.
Afortunadamente, existen numerosas empresas que ofrecen plataformas que permiten
enviar, analizar y optimizar campañas de marketing por correo electrónico de manera sencilla, rápida y eficaz, incluyendo su integración con redes sociales.
Algunas aplicaciones permiten acceder a varios tipos de campaña, y también crear formularios para colocar en el web site del cliente para poder crear una base de datos eficiente.

¿Cómo hacer más efectivo el e-mail marketing?

Lanzar una campaña de e-mails implica atender a varios factores que determinarán la efectividad o no de la campaña. Estas variables se dividen en internas y externas. Las internas son las que definen el impacto de la campaña desde el punto de vista del marketing: subject o asunto, diseño creativo “act to action” o impacto visual.
No menos importantes son los factores técnicos. Por ejemplo, una pieza html tiene que cumplir con ciertos requisitos estandarizados para que el mail se vea bien en cualquier programa de correo (Hotmail, Yahoo, Gmail, Outlook) y que además no sea considerado spam. Para dar un ejemplo de algunos de estos estándares podemos citar que la tabla no tiene que tener más de 600 píxeles de ancho o que el background no debe contener imágenes, ya que muchos servidores no lo soportan; o que los estilos no tienen que estar en el body sino dentro de cada línea de código.
La variable externa es la herramienta que utilizaremos para hacer el envío. Este factor define el otro 50% de la efectividad de la campaña, ya que si usamos algún software no actualizado o utilizamos los servidores de un ISP (proveedor de Internet), posiblemente más del 70 por ciento de la campaña será considerada spam, y ni hablar si no podemos acceder a los reportes del envío. Como dice Peter Drucker: “No se puede planificar lo que no se puede medir”.

La base de datos es otro factor muy importante a la hora de medir la efectividad de la campaña. Ésta debe ser creada por medio de un formulario en el sitio o a través de alguna campaña en donde el suscriptor solicite información por e-mail (Permission marketing ó Marketing con permiso), y siempre está por encima la calidad de la base que la cantidad.
Por otro lado, hay que saber interpretar los reportes, para que en función a ellos el cliente entienda la necesidad del suscriptor y en función a la interpretación pueda definir un plan de acción.

¿Cómo se mide el impacto de una acción después de implementarla?

El impacto de la campaña se puede medir por medio de los reportes, que consignan: llegada de los e-mails (qué email llegó y cuál no); apertura de los e-mails (quien abrió el mensaje y quién no); días de apertura (que días abrieron el e-mail); trackeo de links (quién hizo click en qué hipervínculo del e-mail;  y rebotes (que mensaje no pudo ser entregado).

Este último reporte se divide en dos partes: hard y soft. Los rebotes hard son aquellos en donde el e-mail es inexistente, por eso ayuda a mantener las listas siempre depuradas de direcciones inexistentes. En los rebotes soft se recibe información de que el e-mail existe, pero no se pudo entregar por diversos problemas: casilla llena, error de conexión, servidor ocupado, entre otros.
Lo importante de acceder a esta información es que se puede calcular así el ROI (Retorno de la Inversión).

¿Cómo aprovechar lo invertido en acciones de e-mail marketing?

Todo profesional de marketing se hace esta pregunta. En primera instancia debemos identificar el objetivo principal de la campaña. Cuando ya lo tenemos bien en mente, debemos analizar los reportes obtenidos e interpretarlos. Estos números nos hablan, nos quieren decir algo, pero hay que saber entenderlos para aprovecharlos y tomar el camino correcto en nuestro próximo envío.


Algunas claves para optimizar el uso del e-mail marketing:

     1) Armar una buena base de datos.

El consentimiento del usuario para obtener su correo o la posibilidad de desuscripción al pie del mail son algunas prácticas legítimas que resguardan el derecho de los receptores. Claro que hay otras más efectivas, en particular para recolectar datos. Una de esas prácticas es el formulario doble opt-in, que le permite a la persona que se registra recibir un e-mail de confirmación para cargarse en la base de datos. De esta manera se obtienen direcciones de correos válidas, lo cual provoca una baja en la tasa de rebotes y un aumento de la efectividad.
Otra práctica es el formulario de registro presente en todo el sitio, que provoca al usuario al registro, porque lo ve cada vez que pasa de página.
La inclusión de ese formulario permite ampliar la base de datos, pero no hay que alarmarse si aparecen usuarios que se desuscriben: esto es positivo, porque la base se va depurando sola.

2) Segmentación

Una posibilidad es "la base de datos de terceros”, que consiste en alquilar la base a una empresa especializada para que ella haga el envío. Así se puede acceder a un público segmentado bajo el criterio por el cual se decide determinado portal en busca de convertir esa base del tercero en nuestra propia base de datos, pero sólo de la gente que está interesada en el producto o servicio que ofrecemos.
El envío de información es uno de los dos objetivos del e-mail marketing. El otro objetivo es generar suscripción. Si al consumidor le interesa, que se suscriba para seguir recibiendo información. Entonces, de una primera inversión que implica el "alquiler" de esa base, de alguna manera se obtendrá una doble conversión: primero si se logran ventas; segundo, amplío mi base de datos.


3) Trackeo de links

De cualquier modo, no hay necesidad de "atarse al tercero", porque puede alcanzar con dos o tres envíos: si manejé bien la campaña y los interesados se suscribieron, a los que no lo hicieron no les sigo enviando porque no estaban interesados.
Lamentablemente son pocas las empresas anunciantes que hacen un A/B Test o Pruebas Múltiples, cuando todas deberían hacerlo. Se trata de tomar una muestra de la base de datos, dividirla en dos, y hacer el envío de la campaña A y B respetando un esquema de comunicación: los resultados serán distintos, los comparo y analizo cual tuvo mayor apertura.
Al medir, casi nada queda librado al azar. Así, para determinada campaña, se puede saber el porcentaje de envíos o la tasa de apertura calculada sobre ese porcentaje, es decir, cuántos usuarios los abrieron; la cantidad de desuscripciones y de rebotes; así como la actividad viral generada a partir de la campaña que se está analizando.

4) No excederse

Según los especialistas, el ancho del mail jamás debe superar los 600 píxeles, porque si lo hiciera, será considerado spam.
Hay que tener en cuenta dos claves: el tipo de contenido o mensaje y la reducción del peso del mail. Las imágenes deben sumar al contenido, no estar con fines estéticos. Es aconsejable evitar el uso de videos. Si es necesario, se puede generar una imagen con estética de video junto a un link que lleve al website.
También es importante definir la diagramación según el contenido y armar una estética sencilla, ya que no vendemos diseño, sino productos, información o lo que la empresa quiera proveer.
Esta sencillez hay que extenderla a la programación del mail a enviar, no se debe incluir nada que entorpezca o genere peso. En cuanto a la tipografía, conviene usar las clásicas, como Times New Roman, Georgia o Arial.
Por último, hay que ir directo al grano en el texto. En definitiva, plantear todo para incentivar la suscripción.
En cuanto al cansancio que puede generar en los receptores este tipo de envíos, eso está directamente relacionado con el conocimiento del usuario al que me dirijo, es decir, debo saber cada cuánto quiere recibir información según un análisis estadístico, y no por una decisión arbitraria.



Agradecemos la colaboración de Jonahtan Baldovino, gerente comercial de una compañía dedicada a las soluciones integrales de este tipo de acciones.

martes, 13 de agosto de 2013

Leica: un buen ejemplo de Lovemark.


Este comercial fue realizado por la agencia F/Nazca S&S para el Leica Store de Brasil, con motivo del lanzamiento de la nueva Leica M-Monochrom, la primera cámara digital que saca fotos únicamente en blanco y negro.


Después de verlo (y de confirmar por qué ganó con justicia un León de oro en la categoría Film Craft del reciente festival de Cannes), me puse a reflexionar sobre el impacto que produce una buena idea cuando se conjuga con una producción a su altura. Pero también sobre el poder que puede alcanzar una marca cuando se la construye adecuadamente a lo largo del tiempo. No sólo con buena comunicación, sino también con calidad, innovación y respeto por el consumidor.
Mis reflexiones -que quiero ahora compartir con el lector- me llevaron a investigar sobre dos ejes: la historia de Leica y el concepto de Lovemarks. Aquí está lo que encontré.

¿Qué son las Lovemarks?

En 2004, Kevin Roberts, de Saatchi & Saatchi, revolucionó el marketing al desarrollar el concepto de Lovemark, una palabra que combinaba elementos aparentemente alejados uno del otro: amor y marca

Hoy nos resulta natural oír hablar de marketing emocional, sensorial o experiencial, pero cuando Roberts publicó su libro "Lovemarks, el futuro más allá de las marcas", planteó una visión muy audaz sobre el branding. “Lo que mueve a los seres humanos es la emoción, no la razón”, sentenció Roberts. Veamos alguna de las claves detrás de este concepto.

Desde el punto de vista del marketing, una marca es la capacidad de un producto de diferenciarse de otro por medio de cualidades tangibles o intangibles. Pero gracias a los avances en neurociencia y su aplicación al marketing, ahora sabemos que las emociones tienen un papel más importante de lo que pensábamos en la toma de una decisión de compra.
Por tanto, literalmente, una Lovemark es aquella marca que amamos.
¿Y por qué amaríamos una marca? En la mayoría de los casos, porque forma parte de nuestra vida, de nuestra historia, porque la percibimos como nuestra o porque compartimos su filosofía.
Las marcas cuyos productos (y las experiencias que estos puedan generar en el consumidor), sean capaces de construir vínculos emocionales profundos y duraderos con sus clientes, conseguirán el máximo grado de fidelidad: una lealtad que va más allá de la razón.
Según Roberts, la fórmula para conseguirlo está en la combinación del uso de 3 factores: Misterio, Sensualidad e Intimidad.

El Misterio lo componen las grandes historias que hay detrás de las grandes marcas, su capacidad para hacernos soñar, los mitos e íconos que llegan a crear y la fuente de inspiración que suponen estas marcas para sus clientes.
La Sensualidad de una marca es su capacidad para estimular cada uno de nuestros cinco sentidos.
Y finalmente, la Intimidad es la capacidad de una marca de mantener una relación íntima con sus clientes, basada en el compromiso, la empatía y la pasión.
Sin embargo, por increíble que parezca, muchas marcas demuestran día tras día lo poco que respetan a sus clientes y a ellas mismas. Todas las Lovemarks han ganado su ascendiente con determinación y autodisciplina. Respetando para ser respetadas.
Cada persona tiene sus propias Lovemarks, y no todas son de productos. Roberts descubrió que ciudades, personas, e incluso, instituciones, respondían al mismo patrón de Lovemark. Ejemplo: Star Wars, el Museo Guggenheim, París, The Beatles…
Incluso muchas personas tienen como Lovemarks a algunas que saben que nunca podrán comprar: Ferrari, Rolex, Hermés, Bang & Olufsen…


Detrás de cada Lovemark hay miles de historias. Algunas terminan siendo tan importantes en la vida de sus clientes porque están relacionadas con los mejores momentos de la vida de éstos, consiguiendo un nivel de compromiso con la marca tan profundo, que muchos clientes terminan siendo auténticos “evangelistas” de la marca.
Esto les lleva a crear blogs temáticos o asociaciones de usuarios, a soportar horas de cola para ser los primeros en disfrutar de sus nuevos productos o, incluso, a rescatar marcas desaparecidas.
Y si observamos el efecto que tienen las redes sociales sobre este tipo de marcas, veremos que probablemente surjan nuevas Lovemarks y otras se agoten a un ritmo más rápido, dada la facilidad de mantener el contacto entre marcas y clientes y la rapidez de los ciclos de comunicación que proporcionan estos medios.
En un futuro inmediato, además, las Lovemarks tendrán que destacarse en otros valores como la sustentabilidad ecológica, económica o social.

El caso Leica

Leica es un buen ejemplo de lo que es una Lovemark. Y el spot “Soul” lo demuestra, apelando a la rica historia de la marca.

La Leica fue la primera cámara de película de 35 mm que se comercializó en el mundo. Su creador fue Oskar Barnack, quien en 1913 usó película estandar de cine de 35 mm, pero amplió el tamaño de la imagen hasta los 24 x 36 mm, con una relación de tamaño de 2:3 y una capacidad de 36 exposiciones por película.
En 1923, Barnack convenció a su jefe, Ernst Leitz II, para fabricar los primeros prototipos. La primera Leica fue presentada en la primavera alemana de 1925, con el nombre de Leica I (de Leitz Camera) y se convirtió inmediatamente en un suceso por su tamaño compacto y fiabilidad.
Las palabras de Barnack "Negativos pequeños, imágenes grandes"  cambiaron el mundo de la fotografía. Y la Leica se convirtió en un éxito cuando empezó a ser adoptada por los mejores fotógrafos del mundo por su tamaño y practicidad: Henri Cartier-Bresson, Robert Capa, Sebastião Salgado, Alberto Korda, Sergio Larraín, entre otros muchos.

Leitz fue también responsable de numerosas innovaciones ópticas. A tal punto que los objetivos Leica dieron origen al mito que decía que las fotografías tomadas con ellas se distinguían fácilmente de las tomadas con otras cámaras.
El modelo M3, lanzado en 1954, fue considerado por muchos un milagro del diseño, por su combinación de simplicidad y gran flexibilidad funcional. Este modelo ha sido perfeccionado continuamente, pero la simplicidad y calidad básica de su diseño han permanecido inalterables.
Una medida del prestigio alcanzado por la marca la da este dato curioso: en 2012 una Galería de Subastas de Viena subastó una cámara Leica de la serie-0 (de la que existen solamente 12 ejemplares) que fue vendida por 2.16 millones de euros.

La llegada de la fotografía digital no amilanó a Leica. En lugar de ver el cambio como una amenaza, la marca lanzó la Leica M Monochrom, una cámara digital monocromática que se distingue por no realizar fotografías en color… sino en blanco y negro, una característica inédita entre las cámaras fotográficas digitales. Y, tal como hizo BMW con el Mini Cooper y Fiat con su modelo 500, la Monochrom rescata uno de los principales valores de Leica: la tradición. El nuevo modelo comparte el aspecto y algunas características de otras cámaras de la serie M de Leica, en particular el modelo M9, sobre todo en lo referente al tamaño del sensor, que corresponde al de la película fotográfica de formato 135.


El aviso -como corresponde, en blanco y negro- ilustra el rol que tuvieron las viejas cámaras Leica durante la Segunda Guerra Mundial, al ser la herramienta que permitió a los fotógrafos registrar los vaivenes del conflicto bélico. Y lo hace con una idea muy emotiva, que aprovecha lo que sólo una Lovemark como Leica puede mostrar: historia y trayectoria.


Volvé a mirar el comercial y vas a ver que los éxitos (y la buena publicidad) no se producen por casualidad.





viernes, 19 de julio de 2013

Los siete pecados más comunes de la publicidad

Transgresión innecesaria y ofensiva. Discriminación. Exceso de volumen. Saturación por repetición. Grosería y malas palabras. Abuso de la PNT. Eclipse del producto o servicio. Aunque la publicidad goce de mejor fama que los propios programas de TV, por eso mismo debería no incurrir en ninguna de estas faltas tan comunes.

En una época solía decirse que los anuncios publicitarios, pese a sus faltas, eran mucho mejores que los programas de televisión con los que convivían. Hoy, sobre todo con la proliferación de la TV por cable y cierta crisis que atraviesa la creatividad, puede que el panorama haya cambiado un poco. Los avisos siguen siendo mejores en aspectos como la creación y la producción, pero también en lo que se refiere a la ética.
Si el organismo de regulación del contenido de los medios audiovisuales fuese tan celoso de sus obligaciones como lo es la entidad responsable de la autorregulación publicitaria, creada y manejada por los anunciantes y las agencias, algunos de los actuales programas seguramente serían levantados después de las primeras emisiones.

La publicidad supo conquistar una buena imagen en los últimos treinta años, debido básicamente a la calidad del espectáculo, el uso del humor, los efectos especiales, la variedad de recursos y técnicas, y también por los servicios que presta no sólo en el sector comercial, sino también en el social, ayudando en la difusión de causas de bien público.
Preservar esa imagen debería ser una preocupación permanente de anunciantes, agencias y medios, porque de lo contrario los excesos, cuando son rechazados por el público, y motivan la intervención de las autoridades, suelen provocar sanciones más severas y a menudo inapelables.

Sin ánimo de caer en la pacatería, el periodista especializado en publicidad Alberto Borrini ha clasificado algunos de esos desbordes, con la intención de llamar a una reflexión para mantener, y si es posible aumentar, la buena imagen de la publicidad. No menciona casos particulares -a excepción de uno- porque, como suele decirse, se denuncia el pecado pero no el pecador.

1) Trasgresión innecesaria y ofensiva. En la publicidad actual hay una inclinación a la trasgresión, que en el campo internacional Benetton llevó a su mayor climax hasta que, asediada por denuncias y reclamos, la firma italiana se vio obligada a comenzar una nueva etapa. La trasgresión moderada, y sazonada con humor, es un recurso efectivo, incluso simpático; los excesos, en cambio, pueden ofender al público y dañar a la marca que la utiliza. Abusar de la trasgresión no es sólo una prueba de irresponsabilidad, sino también de pobreza creativa.

2) Discriminación. La publicidad argentina discrimina a los mayores de cuarenta. La mayor parte de los anuncios, en especial los que se emiten por medios audiovisuales, están dirigidos a los jóvenes. Emplean códigos, términos y formas narrativas que quedan fuera del alcance de los mayores. Lo cual no estaría mal, salvo cuando incurren en este pecado incluso productos que los tienen entre sus potenciales compradores.

3) Exceso de volumen. Es bastante común que los canales suban el volumen del sonido de los comerciales, y también de las promociones de sus programas. Esto obliga al televidente a usar el control para bajarlo, gesto riesgoso porque el aparatito puede llevar a la práctica del zapping. O a silenciar directamente el mensaje.

4) Saturación por repetición. Aunque el espíritu inicial del sistema de TV por cable fue permitir ver los programas sin interrupciones comerciales, hoy en día los anuncios son más intrusos en el cable que en la televisión abierta. En último caso, la publicidad debería limitarse a las puntas de los programas. Pero más allá de interrumpir varias veces la proyección de largometrajes, es frecuente ver dos y hasta tres veces el mismo anuncio... incluso durante la misma tanda! Y no se trata de distintos mensajes de una misma marca, sino del mismo anuncio de la misma marca. La misma historia una y otra vez. Como un buen chiste que, contado hasta el hartazgo, termina por aburrir. Un comercial memorable, seguramente, no necesitaría tanta inversión para cumplir con su cometido.

5) Groserías y malas palabras. Es difícil pretender que la publicidad eduque. Pero no debe anular los esfuerzos que, en ese sentido, hacen padres y docentes. De nuevo, son los programas los principales pecadores en este aspecto, pero la publicidad está obligada a hacer mejor letra, porque las infracciones que comete pueden volverse como un boomerang contra ella y contra las marcas que la pagan.

6) Abuso de la PNT. Los avisos insertados en la artística de los programas anulan uno de los mejores argumentos de la publicidad en las tandas: su carácter franco, transparente, de dar la cara como lo que es: un mensaje parcial que se sobreentiende pagado por los anunciantes. La que va en programas es otra cosa. La Publicidad No Tradicional puede ser un recurso valioso cuando se hace con creatividad y responsabilidad. Pero quebrar un relato deportivo, por ejemplo, para mostrar y alabar una pomada contra las hemorroides, es un retroceso creativo y una flagrante muestra de mal gusto.

7) Eclipse del producto o servicio. El vuelco de la publicidad hacia el espectáculo y el entretenimiento en general resulta beneficioso, porque en el fondo constituye una compensación a los lectores y televidentes que están obligados a ver anuncios de productos que no pueden o no quieren comprar. Pero cuando los artificios del mensaje o la búsqueda de lucimiento de sus autores distraen al punto de dejar en un segundo o tercer plano al producto, e incluso a desvincularlo de la historia o el gag, se incurre en un derroche inadmisible. Experiencias realizadas demuestran que, cada vez más, la gente recuerda escenas completas de los anuncios, pero olvida los nombres de las marcas que pagaron la factura.


Fuente: Alberto Borrini, Los siete pecados veniales de la publicidad.

lunes, 24 de junio de 2013

¿La publicidad actual es aburrida?

Los avisos monótonos, previsibles y sin sorpresa están levantando en la audiencia una barrera de protección que la aísla de sus contenidos. Y el fantasma de la publicidad aburrida no se esfuma con los grandes presupuestos y las marcas mundiales. En esta nueva entrega de Lorem 5´ analizamos algunas variables que entran en juego para neutralizar la calidad de avisos y comerciales, y te contamos qué recomiendan los especialistas para evitar el aburrimiento de la gente.

Parece un contrasentido: la publicidad, que por definición es un mensaje impactante para llamar la atención del público y mover a la compra de un producto o servicio, puede saturar el interés de la gente y hacerla desenchufar de su contenido. Millones de ejemplos mundiales demuestran que hay demasiada publicidad monótona, previsible y hasta condescendiente con los receptores de los mensajes.

La pregunta taladra el cerebro de muchos anunciantes y publicitarios: ¿La publicidad es aburrida para el público? ¿Es cierto que despierta poco interés en quienes deberían dejarse influir por sus ideas y recomendaciones?
No es un dilema nuevo, pero en tiempos como los actuales, cuando la acción de las empresas se canaliza no sólo en los medios tradicionales, sino también en todas las vertientes de los medios online y aparece en los momentos menos esperados, las palabras saturación y desinterés se escuchan cada vez con más fuerza.

Desde tiempos lejanos hubo ciertas simplificaciones que mostraban esa preocupación. Se hablaba, por ejemplo, de los mensajes hard sell (venta dura), que renunciaban a toda creatividad para machacar con la repetición de la marca o con la diferencia favorable en los precios de venta, abrumando al público con cifras y comparaciones de difícil retención, o con la mera multiplicación de la frecuencia de los mensajes. La repetición era promovida activamente por los marketers, que no se resignaban a derrochar segundos pagados a precio de oro sin nombrar a su producto mimado. Era, tal vez, el equivalente de lo que en gráfica significaba “agrandar el logo”. No advertían, tal vez, que un aviso de esas características levantaba en muchos miembros de la audiencia una barrera de protección –algunos le decían “barrera de abulia”- que los desconectaba de ese comercial y de los que venían a continuación en la tanda. Plata despilfarrada.

“Debe ser una ventaja, y debe ser única, para que la gente la asocie de inmediato con la marca”, proclamaba en los 40’ el afamado publicista Rosser Reeves, de la agencia Ted Bates, sobre las virtudes de la USP (unique selling proposition). Pero probablemente fue mal interpretado: muchos de sus seguidores se limitaron a encontrar en cada producto una ventaja comparativa respecto de la competencia, y de ahí en más a no producir ninguna pieza que no insistiera sobre esa virtud. Con lo que terminaron produciendo avisos monótonos, reiterativos, sin pizca de sorpresa, que fueron presa fácil de la “barrera de abulia”.
Muchos recuerdan en la Argentina un famoso aviso de los televisores Grundig, que se limitaba a repetir la marca cada pocos segundos, con el tono de voz y la modulación de un ladrido. Grundig gastó una millonada en difundir ese spot, pero hoy en día la gente de cierta edad recuerda mucho más el slogan de la misma marca –“Caro, pero el mejor”-, que aportaba la única dosis de creatividad del mensaje.

Publicidad aburrida hubo siempre, y cuanto más avisos de esa índole se producen, más se destacan las piezas imaginativas, capaces de despertar al televidente, oyente o lector de su letargo, sea por su carácter disruptivo, por su falta de previsibilidad o por tocar una cuerda sensible en la mentalidad de sus receptores.

Si bien los millennials (el segmento de 18 a 29 años) aseguran que la publicidad no les resulta aburrida, el grueso de la población sigue siendo escéptica respecto de los avisos y quienes los financian. Los propios millennials, incluso, califican a la publicidad como “basura, mentira, tendenciosa, repetitiva y aburrida”, según la investigación de Paula Poindexter, autora del libro Millennials, News, and Social Media: Is News Engagement a Thing of the Past?. La tendencia indica, además, que la mayoría de este segmento joven “no depende de las noticias para que los ayude en su vida diaria”, y no siente que sea “importante” estar informado. ¿Es razonable, entonces, captar su atención sólo comunicando una novedad en el producto?

La abulia y la desconexión del gran público explica la aparición de los sistemas de zapping de los avisos, que, en algunos casos, actúan automáticamente cuando arranca la tanda comercial, como en el caso del sistema TiVo, que permite incluso seleccionar el tipo de avisos que se desea ver en la reproducción. El zapping, automático o no, es un verdadero agujero negro de la publicidad y los anunciantes, y se origina no sólo en la ansiedad por seguir viendo el programa elegido en la TV, sino también en el desinterés que produce una buena parte de los comerciales de la tanda.

“Siempre creímos que el impacto le gana a la frecuencia y que es posible ver algo una sola vez y no olvidarlo jamás”, dice el publicista colombiano Francisco Samper, de Lowe SSP3. “Estamos convencidos de que la publicidad aburrida viene de agencias aburridas. Nadie puede hacer algo interesante, alegre, creativo e innovador si dentro de la agencia no hay un clima que lo permita”.

El tema preocupa en todas las latitudes. El director de cine publicitario indio Shekhar Kapoor encontró recientemente un sistema para informarse de la opinión del público sobre los avisos que él mismo produce: la creación del hashtag #adswedontbuy, que en pocas horas se convirtió en una tendencia en el Twitter, con cientos de personas que dejaron sentadas sus opiniones sobre los avisos. Las cremas de belleza se ubicaron al tope de los avisos que la gente detesta en ese país.

Otros productos cuyos avisos fueron muy cuestionados son los desodorantes masculinos y los sistemas de afeitar, en los que la máquina se desliza a toda velocidad sobre la barba de un hombre e inevitablemente hay al final del camino una mujer que toca la piel del protagonista y agoniza ante tanta suavidad.
“Los marketers cínicos pueden decir que todo esto es el único camino para destacarse del clutter de productos que luchan por ser vistos y oídos en la tanda”, dice el director indio. Pero todo este amontonamiento no hace más que aumentar el escepticismo respecto de los avisos en general.

En España, con la crisis económica, hace tiempo que los publicistas se preguntan qué hacer para retener la atención del público y, a la vez, vender lo que parece cada vez más inalcanzable. “Nos gustaría decir que la crisis ha traído mejores anuncios para combatir el retraimiento en el consumo, pero faltaríamos a la verdad”, dicen Alvaro Sobrino y Eduardo Bravo. “Conservadurismo y falta de imaginación son las pautas que anunciantes y agencias parecen haberse marcado para estos tiempos. Queda saber si estos nuevos hábitos han llegado para quedarse, o si pasada la tormenta las ideas recobrarán la hegemonía y volveremos a la creatividad. De momento, eficacia gris y riesgo cero. Publicidad aburrida, en definitiva”.
Los autores reconocen que, con la crisis, la publicidad está retrocediendo hacia tiempos que parecían enterrados en el pasado: “¿Alguien puede pensar que es por casualidad la cantidad de spots que estamos viendo que recurren a una canción pegadiza que canta alabanzas del producto, más o menos escondidas tras un hilo conductor humorístico? No es casualidad. Este recurso, utilizado durante las primeras décadas de la publicidad televisiva, es eficaz en lo que se refiere a recordación: con presupuestos menores y una dispersión galopante de los impactos, es una opción válida”.
Otra consecuencia de la crisis es que la publicidad de marca ha desaparecido en gran medida. “Los bancos sólo se asoman a los medios para vender productos financieros y cuentas corrientes; las empresas de telefonía para ofertar planes, a cual más difícil de entender, e incluso los fabricantes de automóviles han relegado sus campañas de marca para vender modelo y precio”.
Tampoco parece haber muchas esperanzas de renovación en los contenidos en el terreno online. Según Sobrino y Bravo, “muchos dieron por muertos a los banners hace varios años, pero hoy su hegemonía sigue en pie”.

Los defensores a ultranza de la publicidad dicen que una de sus funciones es informar a la gente de lo que está disponible en el mercado. Muchos se preguntan, entonces, si esa información es completamente veraz. Porque, de hecho, su principal objetivo es atraer a los compradores naturalmente, para lo cual algunos aspectos del producto son resaltados intencionalmente, mientras otros no aparecen en absoluto. La gente fue impulsada a creer que un producto es de larga duración, valioso, multipropósito y capaz de brindar la felicidad que no se puede obtener con otro. Todo este encantamiento se ha ido perdiendo, sin diferencias de fronteras y marcas, con los reiterados desengaños que ha tenido el público cuando experimenta al producto que ha visto en la TV o las revistas. “La mejor publicidad es el peor enemigo de un mal producto”, proclamó el célebre Bill Bernbach. “Ella hará que fracase más rápidamente”.
Otro pionero, Leo Burnett, dijo un día que “la buena publicidad penetra en la mente del público y en sus creencias”. Pero estas palabras –rigurosamente ciertas- tienen poca relación con la realidad de tantos y tantos avisos que pasan sin pena ni gloria por los mercados del mundo.

“¿Por qué creamos material de marketing que no se destaca?”, preguntó un creativo en un blog publicitario. Y la respuesta fue: “Porque somos temerosos. El brand manager teme que su preciosa marca colapse con el nuevo aviso, y que su propio puesto de trabajo desaparezca en el mismo proceso. El director de cuentas teme perder al cliente. El camino más seguro es el que siempre funcionó en el pasado, ¿por qué cambiarlo entonces? Y el equipo creativo teme que sus ideas vayan a parar a la basura por la misma razón. ¿Por qué molestarse entonces?”.

Rob Toledo, en Media Strategy, Strategies & Tactics, dice que cuando uno asiste a un seminario de marketing de pequeños negocios, lo que más se escucha decir es: “Mi negocio es aburrido. ¿Cómo voy a hacer que la gente ponga un ‘like’ en mi página? Este es un error muy común entre los propietarios de negocios y los publicitarios: creer que el gran marketing requiere de un producto ‘sexy’. Pero la mayoría de los productos y servicios no entran en esa categoría, y dejar que un negocio ‘aburrido’ arruine sus esfuerzos de marketing es llevar las cosas muy lejos. Visto desde el ángulo correcto, el marketing para un negocio ‘aburrido’ debería ser un desafío muy creativo, y no algo que detenga toda la acción”.

Para Nathan Greenberg, columnista de Advertising Age, “la publicidad no es aburrida. Usted es el aburrido”. Pero no alude al espectador, sino al cliente. Según dice, la clave está en la elección de la agencia. Algunas de las cosas que se deben observar es que ella proponga ideas que el cliente no abrace completamente, y que su gente tenga entusiasmo para encarar el tema: ‘Si ellos están aburridos con la publicidad, no sirven. Cámbielos por otros que no lo estén’.
También recomienda mirar la calidad en lugar de la cantidad. “No subestime a las pequeñas agencias sólo porque tienen un equipo pequeño. Deje que carguen con el peso mayor y asegúrese de que entiendan al producto. “No es necesario que hayan trabajado anteriormente en su industria, pero asegúrese de que la entienden. Necesitan saber qué buscan sus consumidores, quiénes son y qué harán con su producto una vez que lo tengan en sus manos”.

El fantasma de la publicidad aburrida no se esfuma con los grandes presupuestos y las marcas mundiales. Pero para finalizar, veamos un buen ejemplo de lo que sucede cuando se combinan un producto innovador, una estrategia inteligente, una buena idea adecuada al target y un presupuesto holgado:


Agradecemos la colaboración de Edgardo Ritacco, director periodístico de adlatina.com


lunes, 29 de abril de 2013

Las ideas están a nuestro alrededor. Sólo hay que saber aprovecharlas.


 Aprovechar el momento en que se vive, el contexto donde estamos inmersos (ya sea social, político, económico, o cultural) es una poderosa herramienta de la que disponen los creativos, pero que no todas las marcas saben capitalizar a su favor.No estamos hablando de las campañas que se suben a las tendencias culturales en boga (y no siempre a tiempo). Hablamos de algo que requiere olfato, oídos atentos y reflejos rápidos, en tanto que se trata de aprovechar un hecho imprevisto. En otras palabras, sentido de la oportunidad.Te propongo revisar algunos ejemplos muy recientes de cómo algunas marcas atentas a estas oportunidades pueden sacar buen partido de ellas. Incluso asumiendo riesgos.

Caso 1: Colchones DESS

Todos sabemos que España está pasando por una aguda crisis económica, de la cual los bancos no son ajenos. La desconfianza hacia las entidades financieras es uno de los factores que allí le quitan el sueño a la gente, como también pasó en la Argentina. Ni lerda ni perezosa, la marca de colchones DESS ha lanzado a la venta un innovador producto que, aseguran, viene a solucionar este problema: el primer colchón con caja fuerte incorporada. Para tener tu dinero cerca de ti y lejos de los bancos, como se explica en la comunicación desarrollada por su agencia de publicidad, la que también es responsable de la idea del producto.

La campaña parodia la publicidad de las entidades financieras, denominando al colchón como “Caja de Ahorros Mi Colchón”. El propietario de la empresa es presentado como el supuesto presidente de esa entidad financiera, y en la web de la marca se incluye una calculadora en la que el resultado siempre es idéntico, independientemente del plazo del depósito. “La Caja de Ahorros Mi Colchón ni quiebra, ni se fusiona ni baila al son de los mercados”, aclaran los mensajes.

La iniciativa es un excelente ejemplo de cómo una marca puede dar vuelta una situación coyuntural desventajosa, convirtiendo la crisis en una oportunidad de negocio. O, al menos, posicionando a la marca en un sitial de liderazgo e innovación. Porque si bien DESS asegura que se trata de un producto real, que está a la venta, creo que el mismo resultado se obtendría aunque se tratase simplemente de una broma.




Caso 2: Legalicemos

Mientras en el Uruguay se debate sobre la legalización de la marihuana, la agencia Plutón del vecino país lanzó una oportuna campaña para presentar la nueva colección Otoño-Invierno 2013 de la marca de jeans Uniform.
Bajo el lema “Legalicemos”, la campaña continúa su estrategia de vincular a Uniform con las últimas tendencias mundiales, los movimientos sociales y el sentir de las nuevas generaciones. He aquí el texto de una de las piezas, orientada a un público joven de ambos sexos:

LEGALICEMOS:
Las llegadas tarde. Las medias con agujeros. El jabón con pelos.
El malhumor una vez por mes. Vivir con los padres hasta los 40.
Los postres en las dietas.
Las mentiras en la cama. Copiarse en los exámenes. La muñeca inflable.
El casamiento de a tres. El aliento mañanero. Depilarse sólo en enero.
Los cierres bajos. La pelusa en el ombligo. Bañarse de a dos.
Hacer cucharita con un amigo. Los malos bailarines. Los eructos en la mesa.
La media hora de siesta. Las fotos feas de perfil. Salir con un veterano.
Hablar con la boca llena. Mentir en el curriculum. Los dedos en la nariz.
El feriado por resaca. Hablar con el conductor. No usar ropa interior.
Olvidarse los cumpleaños Los baños mixtos Los videos de parejas.
Contar los secretos de otro. Los ojos rojos. El pis en la ducha.
El baño polaco. Los reencuentros con un ex.
Legalicemos lo que haya que legalizar.
Uniform.

Cabe destacar que esta campaña obtuvo dos bronces en TV y Prensa y fue reconocida como Mejor Dirección de Arte y Mejor Redacción en el reciente Festival Desachate del Uruguay, el equivalente a los Premios Diente que entrega en la Argentina el Círculo de Creativos.


Caso 3: ¿Coca-Cola incita a la gente al levantamiento?

Curiosa, ingeniosa y sobre todo polémica esta campaña de Coca-Cola Iberia. Continuando con su estrategia de promover un estilo de vida saludable, la compañía acaba de lanzar una acción publicitaria en la TV que invita a la sociedad española a “levantarse”… contra el sedentarismo.
Curiosa, porque no deja de ser paradójico este propósito saludable en la estrategia de una bebida azucarada. Polémica, porque juzgada a la luz de la situación social que vive actualmente este país (algo por cierto inevitable), es imposible no hacer una doble lectura del mensaje. Basta pensar en las masivas protestas de los “indignados”, jóvenes y no tan jóvenes que no sólo cuestionan al gobierno español, sino al sistema económico donde está inserto.


Sea como fuere, creo que resulta loable que una empresa de semejante tradición y envergadura mantenga la cintura necesaria para adaptarse a los cambios y seguir en la cresta de la ola.
Y un último dato: si bien se trata de una campaña 100% española, ya está siendo adaptada para emitirse en otros países. ¿Liderará la marca que es emblema del capitalismo las rebeliones populares en todo el mundo?



lunes, 8 de abril de 2013

Viral no se nace, se hace


Con el auge de las redes sociales, cada vez es más habitual que un anunciante le pida a su agencia que cree un viral para su marca. Es como que está de moda, ¿viste?
Esta situación está brillantemente ilustrada en este hipotético diálogo publicado por Borja Usandizaga, en la web de la revista española Anuncios que, más allá de lo gracioso, nos invita a hacer algunas reflexiones serias:

-Mmmm, estaba pensando… Porque yo también pienso ¿sabés? Quiero conseguir notoriedad para mi marca en internet. Que salga en Facebook, Twitter y todas esas cosas. Un video que a la gente le haga gracia y que lo comparta.

-¿Un viral? Pero es que no se puede hacer un viral así...

-¿Por qué no? Nike tiene uno.

-Sí, pero ¿vos hacés lo que hace Nike?

-¿Zapatillas?

-Nooo, quiero decir, su publicidad, su comunicación, crear un vínculo con los consumidores, tener un estilo…

-¿Qué tendrá que ver eso? Ah, y quiero que se vea bien el logo. Nada de cámara movida. Y a ver si podemos ir viendo cosas mañana.

Pues no. Así no funciona esto. De hecho, nadie sabe muy bien cómo funciona. Pero así, seguro que no. Porque no se puede hacer un viral. Lo que se hace es un video y es la gente quien lo hace viral. Lo comparte porque le resulta divertido, le sorprende o le gusta por algo.

Aquí pongo un claro ejemplo de un video que -sin saber muy bien por qué- se ha hecho viral. Es de una empresa de animación, diseño gráfico e ilustración de Gran Bretaña. Se mueve entre lo psicodélico y lo grotesco. Es muy raro. Pero lo curioso es que resulta extrañamente adictivo de ver. Y parece que gusta: lleva más de 5 millones de reproducciones hasta el momento.


De acuerdo, puede que haya otros mejores circulando por Internet, pero este es el que acompañaba la nota y preferimos mantenerlo. Después de verlo ¿seguís pensando que un viral se hace?
Cuando quieras un viral, mejor consultá con tu agencia de publicidad. No es cuestión de hacer cualquier cosa graciosa: debe tener relación con tu marca y sus consumidores.
Y por último, tené en cuenta que no siempre un viral es más barato que un comercial de TV. Vas a ahorrar bastante en la pauta de medios, seguro. Pero tené en cuenta que para que un video se convierta en viral, debe ser ingenioso, sorprendente, impactante. Y lograr eso requiere a veces destinar a la producción un presupuesto similar al de un spot televisivo. Sin contar que también hay que pagar honorarios de locutor, si lo hubiere; y los derechos a SADAIC, si lleva banda musical.
Eso no quiere decir que no valga la pena intentarlo!! Pero al menos sabiendo qué terreno estamos pisando. En próximas entregas seguiremos dando algunas pautas para que un video se convierta en viral. Hasta entonces.