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lunes, 11 de diciembre de 2017

Lorem ´5 minutos despide al 2017


En abril de 2012, con Lorem 5´, abrimos un espacio crítico para reflexionar sobre distintos aspectos de la comunicación publicitaria.
Desde entonces hasta ahora nos animó un propósito múltiple: contribuir a mejorar la eficacia de las campañas publicitarias, optimizar el desempeño y la relación entre los distintos actores del proceso y, por último, hacernos conocer como agencia de publicidad.

Hoy, a más de 5 años de haber emprendido esta aventura y en vista de la exigua repercusión lograda con los dos primeros objetivos, decidimos cerrar el año con una entrega dedicada íntegramente a la autopromoción.
No hay esta vez lecturas para reflexionar, ni opiniones para compartir o polemizar. Hay sólo una selección de nuestros últimos trabajos de gráfica para nuestros principales clientes. Nuestros lectores dirán si estas piezas responden a la filosofía de trabajo que preconizamos desde Lorem ipsum. De su feedback dependerá que la continuidad de Lorem 5´tenga sentido.
Felices fiestas. 











lunes, 13 de marzo de 2017

Cómo venden su trabajo las buenas agencias


“Los publicitarios nos enfocamos tanto en hacer y vender un gran trabajo, que tendemos a subestimar el rol de fomentar un terreno en común entre la agencia y el cliente. Con fechas límites más rápidas que nunca, los creativos a menudo olvidan que este es un negocio construido sobre relaciones, y no sólo sobre ideas”, dice Danielle Trivisonno Hawley, chief creative officer de una agencia creativa digital global. Y en un artículo publicado en la revista especializada Advertising Age, brinda un puñado de sugerencias que pueden ayudar a los creativos a enmendar ese error. 
 
Lorem 5´se tomó la libertad de dar vuelta esos consejos y reescribirlos desde un punto de vista opuesto, para que un anunciante pueda reconocer cuándo su agencia –más allá de haber hecho un buen trabajo- sabe venderlo profesionalmente y con convicción.
He aquí, entonces, las claves que deberían emplear las buenas agencias para que sus campañas sean aceptadas, y que un anunciante debería esperar de las presentaciones de su agencia:

1.     Las buenas agencias nunca interrumpen ni a su cliente ni a su equipo de trabajo. Si la interrupción se produce inevitablemente, piden disculpas y explican qué pudo haber pasado.

2.     Tratan a todos con respeto. Esto incluye desde la recepcionista al personal de seguridad que está vigilando el edificio.

3.     Estudian a fondo la marca del cliente. Saben cómo está funcionando en la Bolsa de valores, cómo está manejando la prensa, qué posición ocupa en el mercado, en la mente de sus consumidores y cuáles son sus fortalezas y debilidades frente a la competencia.

4.     Escuchan cuidadosamente y hacen preguntas clarificadoras. Eso le hace ver al cliente que realmente desean entender sus feedbacks.

5.     No temen desafiar al cliente. Aunque esté en el brief, se permiten cuestionar y discutir cuando no están de acuerdo.

6.     Saben que no son simplemente personas sentadas alrededor de una mesa. Tienen en claro que tanto ellas como el cliente están al servicio de la audiencia.

7.     Si no conocen la respuesta, lo dicen. Y demuestran que están tratando de encontrarla. No temen usar el método de probar y aprender, porque son conscientes de que a veces ninguna de las partes conoce la respuesta.

8.     Permiten al cliente aportar ideas. Entienden que eso no las hace menos creativas. A veces las ideas del cliente aportan nuevas perspectivas y resultan grandes bloques de construcción.

9.     Mantienen altas las energías. Saben leer el estado de la sala y establecer empatías.

10.  Saben que si ellos no están entusiasmados no pueden entusiasmar a otros.

11.  Tienen claro que los clientes desean ver a los creativos cara a cara y saben sacarle provecho a ese hecho.

12.  Hacen que el cliente “compre” a la agencia, no sólo a su trabajo.

13.  Se presentan como un equipo unificado. Logran que la reunión sea conversacional y participativa. No pierden de vista que la mayoría de los clientes quieren ser una parte del trabajo, no sólo los “aprobadores”.

14.  No corrigen a los miembros de su equipo. En lugar de eso, utilizan el enfoque de “y si…”.

15.  No ignoran el hecho de que, más allá de lo que sus miembros digan en una presentación, los clientes siempre compran la química por encima del trabajo.

En el mundo de la publicidad, los profesionales de una agencia generan razones para creer todos los días en las marcas. Y detrás de esas marcas hay equipos de gente. Las buenas agencias fomentan esas conexiones y alientan las relaciones personales. Así es la naturaleza humana. Y eso también es un buen negocio.

Fuente consultada: Advertising Age

jueves, 15 de mayo de 2014

¿Cuáles son las mejores piezas publicitarias?

Para quienes trabajamos en publicidad, mirar avisos es una deformación profesional. Pero también es una manera de mantenernos actualizados. De aprender de los aciertos y errores ajenos.
Avisos recargados de información que dificultan saber por dónde empezar la lectura, afiches de vía pública imposibles de leer mientras se conduce un vehículo, comerciales de TV que nos dejan preguntándonos “¿Qué quisieron decir?”, parecen dar cuenta de que estos últimos (los errores) van ganando la batalla. Por eso, a partir de esta entrega de Lorem 5´, decidimos abordar un tema bien concreto: cómo mejorar nuestras comunicaciones. Como decía Martín Fierro, “no es para mal de ninguno, sino para bien de todos”.

¿Se puede juzgar una pieza publicitaria?

Suponiendo que la respuesta fuera afirmativa (que lo es), cabría luego preguntarse: ¿cómo se evalúa una pieza publicitaria?
Más allá de la subjetividad que trae aparejada esta cuestión, lo cierto es que existen algunos criterios para juzgar un mensaje publicitario bastante más consistentes que el consabido “me gusta/no me gusta”.
El primero de ellos, es obvio, está dado por los resultados que reflejan las ventas luego de poner en marcha la campaña. Aunque en este caso habría que hacer una distinción entre una idea buena y una idea eficaz.
Hace muchos años se llevó a cabo en los Estados Unidos un concurso que, a diferencia de los Clio Awards y otros festivales, premiaba a los comerciales de TV exclusivamente por su éxito de ventas, independientemente de su originalidad y calidad de producción. A juzgar por los resultados (que pudieron verse en Buenos Aires) las piezas galardonadas estaban muy lejos de ser creativas o estéticamente logradas.

Es evidente que si un aviso sirvió para vender más, habrá resultado “bueno” en el sentido de que cumplió con su objetivo básico. Pero, como sabemos, no siempre el objetivo de la publicidad es vender más; como sucede, por ejemplo, con las campañas institucionales, cuyos efectos son más difíciles de mensurar en el corto plazo.
Por otra parte, resulta cuanto menos riesgoso esperar la evolución de las ventas para saber si la comunicación fue buena. Los pre-test de campañas, en ese caso, resultan de gran utilidad. Pero dejar la evaluación de la publicidad sólo en manos de los consumidores potenciales sería, parafraseando a Georges Clemenceau, más o menos como dejar una guerra sólo en manos de los militares.

Sin ánimo de agregar más confusión al asunto, recordemos que casi todos los “próceres” de la publicidad de todos los tiempos coinciden en afirmar que un buen aviso se siente “en las tripas”, que al observar un buen anuncio se sienten “mariposas en el estómago”.
Con todo, en las próximas entregas de Lorem 5´ intentaremos fijar algunas pautas para saber cuándo un aviso es bueno (o no lo es) antes de pagar la factura de los medios. Pautas que, sin ninguna pretensión de infalibilidad, se apoyan en la experiencia y el sentido común.
Para ir poniéndonos en tema cerramos por hoy con estas palabras del creativo argentino Gabriel Dreyfus, explicando cuál es, a su juicio, un buen mensaje:

“Si existiese una regla para ser creativo, para ser creativo habría que romper esa regla. Un buen spot (o anuncio gráfico) no sólo compite contra la publicidad de su competidor, tampoco contra toda la tanda, ni siquiera contra toda la buena publicidad que un potencial consumidor pueda registrar en su memoria durante bastante tiempo. Compite también contra todas las noticias (porque nadie enciende la TV ni compra el diario para ver los anuncios). Nuestra creatividad publicitaria debe ocupar un lugar junto a todas las preocupaciones y alegrías de la persona a la cual nos dirigimos: con tanta fuerza como la enfermedad de su madre o el cumpleaños de su hija (…).
Lo que no se registra no se recuerda y lo que no se recuerda no vende.
Pero eso no es todo: además de ser recordada, la buena publicidad debe transmitir un concepto (y una emoción) que provoque el deseo inconsciente de probar un determinado producto o servicio. El que nosotros anunciamos. A menudo debe hacer todo esto con una inversión en medios mucho menor que la de la competencia.
Esa es la única creatividad que merecería ser premiada. Porque un buen anuncio publicitario no es mejor ni peor después de ganar o perder un premio. Es el mismo. En todo caso, lo único que se juzga es la capacidad y honestidad de los jurados.
Los anuncios premiados son a la publicidad como los coches de Fórmula 1 al automovilismo: no están concebidos para llevar gente al supermercado pero mejoran la calidad de la industria.
Algunos anuncios tienen demasiado perfume a pieza creada para festivales. Pero sólo tiene valor la publicidad creada para un anunciante de veras.”

Continuará…