martes, 7 de agosto de 2012

Cuando la letra es chica, la desconfianza es grande.


Hace un tiempo me viene llamando la atención la profusión de avisos que parecen ignorar, en su contenido, uno de los pilares básicos de todo brief publicitario: la promesa, la famosa “reason why”. Es decir, ese argumento que hace que un consumidor potencial se interese en lo que le ofrecen y decida adquirirlo.
Alguno me dirá que los productos y servicios están cada vez más “comoditizados”, que ya no ofrecen una ventaja diferencial sobre la competencia. Pero me pregunto: ¿es esto inmodificable?
¿No será que los gerentes de marketing prefieren transferirle esa responsabilidad a los publicitarios?
Acepto -y sostengo- que la publicidad puede (y debe) encontrarle un diferencial al producto que lo haga más atractivo, pero siempre desde las posibilidades que brinda la comunicación.
Pero esa tarea se vería notablemente facilitada si todos los involucrados en la creación y gestión de una marca (incluyendo al área de desarrollo), se esforzaran por crear productos o servicios con una clara ventaja competitiva. Cuanto más creativo sea el producto, más fácil será comunicarlo creativamente. Porque la publicidad no hace magia.

Este comercial de Chevrolet de McCann Colombia es un buen ejemplo. La ventaja está allí, en primer plano. Parafraseando a David Ogilvy: si tiene una noticia que dar, no la esconda. 


Por el contrario, estamos viendo cada vez más avisos de gráfica donde ni siquiera se molestan en poner un texto. Para enterarse de lo que ofrecen, hay que visitar una página web, o seguir a la marca en Facebook o Twitter. Cuidado: cuanto más esfuerzo le pidamos al consumidor, menos podremos contar con él. Es sabido: todos nos regimos por la ley del menor esfuerzo.
También hay avisos donde la promesa existe, pero para saber a ciencia cierta qué es realmente lo que ofrecen, hay que calzarse los anteojos “para ver de cerca” y zambullirse en los vericuetos de la famosa “letra chica”. Y ahí es donde aparecen las contraindicaciones, como en el prospecto de un medicamento.
Me refiero concretamente a las campañas de algunas empresas de telefonía celular y provisión de servicios de Internet, donde la idea puede ser a veces original o impactante, pero al incursionar en la letra chica, nos enteramos
con desazón que los quichicientos megas de banda ancha que nos ofrecen sólo se pueden utilizar durante la madrugada; o que para aprovechar la oferta hay que adherirse al Débito Automático durante un lustro; o que, lamentablemente, el servicio sólo está disponible en el barrio de Caballito y exclusivamente para nuevos usuarios, que puede no ser nuestro caso.
Para consuelo de quien esto escribe, hace poco descubrí que hay más gente preocupada por el tema.
En el blog Marcas registradas se da cuenta, bajo el título “La letra chica, al banquillo”, de un caso que podria “…traer un poco de justicia en función de un flagelo que ataca sin cesar a los consumidores de todo el mundo: la letra chica.”
La noticia, concretamente, es que la Advertising Standards Authority (ASA),
entidad que se ocupa de regular los contenidos publicitarios en el Reino Unido,
prohibió un aviso de la empresa Virgin Media, publicado en algunos diarios británicos promocionando su servicio de banda ancha de 30 MB, impulsada por algunas quejas de los consumidores sobre el tamaño excesivamente pequeño del texto legal.

Este es el aviso en cuestión, con la parte inferior destacada en rojo, para que observen el texto que originó las denuncias y motivó el pedido de la ASA de retirarlo de circulación:



Virgin se defendió alegando que utilizaron un tamaño de letra de 5.5 y 6 puntos, “claramente visible para una persona de visión normal” que está -siempre según Virgin- por encima del promedio del tamaño que suele utilizarse en este tipo de textos legales, casi siempre de 4.5 puntos.

ASA desconoció la defensa de Virgin y reiteró que el tamaño del texto, sumado a la mediana calidad de impresión, no es “claramente visible para una persona de visión normal que lee la comunicación una vez, a una distancia razonable y a una velocidad razonable”.

En 2010, a raíz de las quejas de los consumidores que dicen que los anuncios de banda ancha no reflejan la velocidad real del servicio recibido, la ASA solicitó al Committee of Advertising Practice (CAP) que examinara los reclamos sobre los anuncios de ese sector, lo que dio lugar a la publicación de una nueva guía que entró en vigor el 1 de abril de 2012. La guía está diseñada para ofrecer a los anunciantes una mayor claridad sobre la forma de hacer publicidad de sus servicios y, sobre todo, para evitar que los consumidores sean inducidos a error.

Blog Marcas registradas:


Advertising Standards Authority:




Committee of Advertising Practice: 

http://www.cap.org.uk/The-Codes/BCAP-Code.aspxhttp://www.cap.org.uk/The-Codes/BCAP-Code.aspxhttp://www.cap.org.uk/The-Codes/BCAP-Code.aspxhttp://www.cap.org.uk/The-Codes/BCAP-Code.aspx

No hay comentarios:

Publicar un comentario